"Los persistentes flujos de migrantes venezolanos afectan hoy a diversos países de América Latina", reconoce Temer en su artículo titulado "Solidaridad con los venezolanos".

Sostiene que "Brasil ha actuado con responsabilidad y determinación frente a esta ola migratoria que, en nuestro caso, tiene más impacto en el estado de Roraima, al norte del país", por el que se calcula que han ingresado unos 60.000 venezolanos a lo largo del último año.

Asimismo, garantiza que los "hermanos venezolanos que sufren las consecuencias de lo que sucede hoy en su país" son recibidos con "dignidad" en Brasil, "un país solidario, con una fuerte tradición de acoger a todos los pueblos del mundo y de cumplir sus compromisos internacionales en todos los momentos históricos".

Detalla, además, los esfuerzos que Brasil ha hecho para atender la demanda que representa esa migración para los servicios públicos en el área de salud, educación y seguridad, así como para el propio mercado laboral, al que se facilita el ingreso de los venezolanos.

En el mismo artículo, también reitera con firmeza que, a pesar de esas dificultades, "nunca" se ha pensado en cerrar las fronteras.

"Al mismo tiempo, en coordinación con otros países de la región y en foros como la Organización de Estados Americanos (OEA), seguimos promoviendo medidas diplomáticas que estimulen al gobierno venezolano a retomar el camino de la democracia, la estabilidad y el desarrollo", sostiene el presidente de Brasil.

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