La Oficina de Medio Ambiente de Pekín emitió la alerta, la primera de este tipo en la historia local, ante los niveles peligrosos de contaminación del aire. La alarma se mantendrá desde las 7:00 (hora local, 00:00 GMT) de este martes hasta las 12:00 (hora local, 5:00 GMT) del jueves y conlleva fuertes restricciones en el tráfico rodado.

La mitad de los automóviles privados no pueden circular (se practica un sistema alterno en función del último número de la placa de matrícula y el día par/impar). También se ha prohibido la circulación de camiones pesados, lo que, en conjunto, ha conseguido que el tráfico en la ciudad fuera claramente menos denso de lo habitual en la hora punta de esta mañana. Se calcula que dos millones de personas no podrán usar el automóvil. El transporte público ha extendido los horarios y aumentado sus servicios.

Otras medidas

Las medidas más importantes se refieren a la industria y el sector de la construcción: se han suspendido las obras y las fábricas contaminantes han reducido o parado su producción. Aparte de la construcción los sectores más afectados son la generación de energía, la siderurgia y la producción de cemento y coque.

Las escuelas primarias y secundarias han suspendido las clases, aunque los centros siguen abiertos para los alumnos que necesiten ir si sus padres tienen que trabajar. También se ha pedido a las empresas y las instituciones oficiales que permitan horarios flexibles para sus trabajadores y algunas han dejado a los empleados que trabajen desde sus domicilios.

Cambio de actitud

Esta es la primera vez que se activa la alerta roja desde que se introdujera la escala de cuatro fases en 2013. Los índices de las peligrosas partículas en suspensión de menos de 2,5 micras (PM2,5) llegaron el lunes a 242, lo que supera en diez veces los niveles recomendados por la Organización Mundial de la Salud.

Hace una semana se registraron los índices de contaminación más negativos del año pero, aún así, las autoridades sólo activaron la alerta naranja, lo cual desencadenó críticas muy fuertes entre la población. Ahora la reacción fue diferente, lo cual refleja un cambio en la política oficial, porque en el pasado se alcanzaron a menudo niveles de contaminación de 200 y 300, sin que se tomaran medidas.
En China la contaminación del aire cuesta al año numerosas vidas. Una media de un 39 por ciento de la población respira un aire "insalubre", según un estudio estadounidense.

ER (efe, dpa)

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