AFP

Tras echar a la fiscal general Luisa Ortega, la Asamblea Constituyente instala este domingo una comisión para investigar supuestos crímenes relacionados al conflicto político en Venezuela, especialmente en las protestas contra el presidente Nicolás Maduro.

La reunión se celebra a pocas horas de que Leopoldo López, de los más emblemáticos opositores presos, retornara al arresto domiciliario tras cuatro días en una cárcel militar bajo sospecha de fuga.

López fue condenado a casi 14 años de cárcel por "incitar a la violencia" en protestas de 2014 que dejaron 43 muertos y fue precisamente esta comisión de la verdad, que comenzó con rango presidencial y ahora pasa a la Constituyente, una de las que recomendó que fuera excarcelado.

Maduro aseguró que con esta Asamblea -blanco de amplio rechazo internacional y acusaciones de fraude- volvería la paz al país, tras cuatro meses de otra ola de protestas que exigieron su salida y que terminaron casi siempre en enfrentamientos con las fuerzas del orden con el lamentable saldo de 125 muertos. 

Pero Maduro y sus constituyentes prometieron igualmente que esta comisión llevará justicia y pondrá fin a la impunidad, que, aseguran, reinó con Ortega al frente del Ministerio Público.

¿Cacería de brujas?

"No se trata de perseguir a personas, sino al delito", dijo en una entrevista reciente con la AFP la ex canciller Delcy Rodríguez, que preside este órgano que regirá el país como un suprapoder por hasta dos años.

"La derecha ha sustituido la acción política por la acción criminal. Nunca habrás visto a la derecha condenando cada vez que linchan o queman viva a una persona (...) por ser chavista", añadió Rodríguez, que encabezará además la comisión, a pedido del propio Maduro.

La ONG Foro Penal, que cifra en 4.500 los arrestos, asegura que un millar de personas siguen presas, unas 300 por orden de tribunales militares.

Y Ortega, una chavista confesa que rompió con el gobierno, denunció abusos de las fuerzas de seguridad, a las que atribuye directamente una veintena de las muertes ocurridas durante las protestas.

"¡Te llegó tu hora!"

La oposición, que exige comicios generales para resolver la grave crisis política y económica, considera a la asamblea constituyente como un "fraude" para mantener a Maduro en el poder e instaurar una "dictadura comunista".

Pero la Constituyente -rechazada por 70% de los venezolanos según encuestas- no parece ir a ningún lado y además de reescribir la Constitución de 1999, tomará también decisiones de aplicación inmediata.

"Mañana nuevamente haremos historia desde este poder constituyente originario en aras de la paz de nuestra patria", dijo el sábado Rodríguez al cerrar la primera sesión de la Constituyente, que arrancó con mano de hierro para cumplir con su primera gran promesa: destituir a Ortega.

"¡Fiscal, traidora, ya te llegó tu hora!", gritaron los más de 500 asambleístas al decidir por aclamación su salida.

Ortega, que recibió medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dijo que no acatará la decisión porque la misma está "al margen de la Constitución y la ley".

Pero en su lugar ya fue juramentado el radical Tarek William Saab, hasta hoy defensor del Pueblo, mientras Ortega espera por un juicio por irregularidades en su gestión. Tiene sus bienes congelados y prohibición de salida del país.

La destitución recibió un amplio rechazo internacional: el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), el Parlamento Europeo, Estados Unidos, Canadá y varios países latinoamericanos rechazaron la decisión.

Para el mandatario colombiano, Juan Manuel Santos, es el "primer acto dictatorial" de la "ilegítima" Constituyente, mientras el secretario general de la OEA, Luis Almagro, advirtió que la "dictadura será barrida".

El Mercosur suspendió igualmente a Venezuela alegando una "ruptura del orden democrático".

Al país "no lo van a sacar del Mercosur. Jamás. Somos Mercosur de alma, corazón y vida", replicó Maduro.

La otra medida tomada por la Constituyente, de extender su período de funciones, estremeció el ya convulso escenario político, pues de abarcar ese lapso iría más allá del mandato de Maduro, que finaliza en enero de 2019.

Y expertos coinciden que unas elecciones, en este escenario, están en un limbo.

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