AFP

Unos 200.000 efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), junto con 700.000 milicianos, reservistas y civiles, realizarán el "Ejercicio Soberanía Bolivariana 2017", con prácticas de tiro y maniobras con equipos de combate en varias regiones.

El viernes, un decreto de Trump prohibió negociar deuda emitida por el gobierno venezolano y por su estatal petrolera PDVSA, lo que Maduro calificó como una "brutal agresión" que abonaría el terreno para una posible intervención estadounidense.

Trump advirtió el pasado 11 de agosto que, entre las alternativas ante la grave crisis política y económica venezolana, analizaba "una opción militar", aunque altas figuras de su gobierno han desde entonces desalentado esa posibilidad.

La Fuerza Armada, en la escalada del conflicto entre Caracas y Washington, cierra filas en torno a Maduro, quien ha dado al alto mando gran poder económico y político.

"Nunca antes la FANB estuvo más cohesionada", dijo el viernes el jefe del Comando Estratégico Operacional, Remigio Ceballos, quien aseveró que los ejercicios activarán una "fase de alerta".

La Embajada de Washington en Caracas advirtió a los estadounidenses radicados en Venezuela resguardarse ante las maniobras, alertando sobre el riesgo que implica la participación de civiles armados.

"Propaganda" 

El mandatario plantea los ejercicios como un desafío a Estados Unidos, pero la especialista en materia militar Rocío San Miguel los califica como "simple propaganda" que "Maduro necesita" a lo interno y externo.

"La primera para elevar los costos de cualquier deslealtad en la FANB, asunto que preocupa al sistema de inteligencia. La segunda para reafirmar el discurso antiimperialista que encuentra solidaridad en la narrativa latinoamericana", comentó San Miguel a la AFP.

A principios de agosto, un comando de una veintena de hombres -entre ellos tres oficiales- atacó una estratégica guarnición militar en Valencia (180 km al oeste de Caracas) y robó armas. 

Internacionalmente, apunta San Miguel, Maduro "necesita hacer creer que Rusia, su principal vendedor de armas, constituye un aliado en materia de defensa nacional, elevando el costo estadounidense de cualquier intervención militar".

Maduro enfrenta fuertes presiones de la comunidad internacional, que aumentaron tras la instalación de una Asamblea Constituyente que él impulsó y que rige el país como un suprapoder.

Estados Unidos y una docena de gobiernos latinoamericanos califican la Constituyente como un paso hacia una "dictadura".

Sanciones económicas 

En medio de las tensiones, Estados Unidos impuso las primeras medidas económicas contra el país, tras sanciones individuales contra Maduro y otros altos funcionarios, acusados de quebrar "el orden democrático" y "violar derechos humanos" en las protestas opositoras que dejaron unos 125 muertos entre abril y julio.

Maduro, quien consideró esas medidas ilegales, convocó a las empresas de Estados Unidos que compran petróleo venezolano a una reunión "urgente" en Caracas, así como también a los tenedores de bonos de deuda venezolana, de los cuales 62% -dijo- son de ese país.

Según el presidente, Venezuela tiene "mercado seguro" para vender los 800.000 barriles diarios de petróleo que coloca en el mercado en Estados Unidos. Su producción total se ubica en 1,9 millones.

"Le tiendo mi mano a los inversionistas estadounidenses, a los que están en Venezuela y los que quieran venir", agregó.

Según el mandatario, dirigentes de la oposición venezolana han influido en el gobierno de Estados Unidos para que imponga las sanciones financieras, por lo que pidió a la corte suprema y a la Constituyente abrirles un "juicio histórico por traición a la patria".

Particularmente acusa al presidente del Parlamento de mayoría opositora, Julio Borges, quien en los últimos meses viajó a Estados Unidos y otros países del hemisferio en busca de respaldo.

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