La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, dio por finalizada su visita a Venezuela este viernes tras reunirse con el Presidente Nicolás Maduro y alcanzar distintos acuerdos en relación a los Derechos Humanos. 

La ex Presidenta de Chile calificó como corta pero intensa su visita al país y destacó que las Naciones Unidas mantendrán una oficina permanente en Venezuela. Además, hizo un llamado a liberar a los detenidos por ejercer "sus derechos civiles y políticos de forma pacífica”.

"Hemos alcanzado un acuerdo con el Gobierno para que un pequeño equipo de dos oficiales de DDHH permanezca aquí con el mandato de proveer asesoría y asistencia técnica, pero también continuar monitoreando la situación", dijo Bachelet.

"Tenemos el compromiso expreso para llevar a cabo la evaluación de la comisión nacional de la prevención de la tortura, asi como también para evluar cuáles son los principales obstáculos para el acceso a la justicia en el país", agregó. 

La exmandataria también comentó que se reunió con víctimas de violaciones a los Derechos Humanos y víctimas también de violencia política, por ser partidarios del régimen. Recordó relatos de las personas y calificó como "dolorosa" la situación. 

Bachelet también destacó la presencia que podrán tener en las cárceles venezolanas y el encuentro con presos políticos. "El gobierno ha aceptado que mi equipo tenga acceso pleno a los centros de detención, para poder monitorear las condiciones de detención y hablar también confidencialmente con los privados de libertad", aseguró.

Durante su estadía en Caracas, también se reunió con el presidente encargado Juan Guaidó, quien aseguró que la diplomática impulsa la liberación de "presos políticos". También se juntó con Nicolás Maduro.

La ONG Foro Penal denuncia que en el país petrolero hay unas 687 personas detenidas por razones políticas, aunque Maduro niega que ese sea el motivo.

La Alta Comisionada mantuvo un encuentro el jueves con familiares de esas personas, muchas acusadas de conspirar para derrocar al gobierno socialista. Bachelet también se vio con parientes de fallecidos durante protestas antigubernamentales, que ONG cifran en unos dos centenares desde 2014.

 

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