La madrugada del domingo 18 de enero quedó marcada por la desesperación y el drama vivido por decenas de vecinos de Punta de Parra, localidad costera de Tomé que quedó prácticamente aislada por el incendio forestal que avanzó sin control.
Entre la oscuridad, el humo y el calor de las llamas, cientos de familias se vieron atrapadas y a merced de un siniestro que, en cuestión de horas, arrasó con gran parte de su comunidad.
La Armada de Chile fue la institución encargada de ejecutar uno de los operativos más complejos de la emergencia, la evacuación marítima de quienes no pudieron huir por tierra.
Según reportes oficiales, 47 personas fueron rescatadas desde las rocas y el borde costero, tres cuartas partes directamente hacia el Puerto de Talcahuano y el resto al muelle de Lirquén, en medio de condiciones extremadamente adversas mientras las llamas rodeaban la zona.
Vecinos describieron escenas dramáticas, con familias que debieron abandonar en pocos minutos sus hogares, algunas sin la certeza de poder regresar alguna vez. La rapidez con la que el fuego se propagó obligó a muchos a buscar refugio en el mar, mientras helicópteros, lanchas y botes de la Armada se coordinaban para trasladarlos hacia lugares seguros lejos de las llamas.
El saldo material en Punta de Parra es devastador, entre un 80% de las viviendas han sido destruidas por el fuego. Las autoridades y bomberos estiman que más de 150 casas quedaron reducidas a escombros y cenizas.
Además de la destrucción física, se confirmó la primera víctima fatal en la región del Biobío muy conocida en el sector, que no logró escapar del avance de las llamas durante la madrugada. Su muerte fue confirmada por Carabineros mientras la PDI realiza peritajes para esclarecer las circunstancias.
Este episodio se enmarca en una de las peores crisis de incendios forestales de los últimos años en Chile, con un considerable número de víctimas fatales, miles de personas evacuadas y grandes extensiones quemadas en las regiones de Biobío y Ñuble. A nivel nacional, las autoridades han declarado estado de catástrofe para coordinar recursos y apoyo a las zonas afectadas.
Mientras Punta de Parra intenta sobreponerse a esta tragedia, muchas familias enfrentan ahora no solo la pérdida de sus hogares, sino también la incertidumbre sobre su futuro y la reconstrucción de su comunidad.