Una no, cuarenta. Esas son las identidades que ha tenido una chilena, que vamos a llamar M, para pasar desapercibida su carrera de 25 años. ¿Qué carrera? La de lanza. Para cada identidad, es decir, por cada nombre falso que le daba a la policía, tenía un delito contra la propiedad: un bolso, una cartera, tal vez un teléfono celular, tal vez un iPad o lo que fuera”.

Así describe el diario italiano Corriere della Sera a “La mujer de las 40 caras”, como le se conoce en Italia a la lanza chilena que se hizo popular entre la policía milanesa por sus constantes lanzazos.

“M. Manolesta (como le llaman en Italia) es una mujer normal. No demasiado alta ni demasiado baja. Con el pelo oscuro, no muy largo ni muy corto, ni muy gorda ni muy delgada. No elegante ni en mal estado. Lo suficientemente común para estar junto a cero o cien mil personas”, describe el medio.

Cada vez que era capturada por la policía, la mujer tenía otra apariencia, tenía otra identidad, otro nombre y una dirección de hogar diferente.

Sin embargo, jamás fue atrapada por la policía italiana. “La mujer de las 40 caras” tuvo que llegar a Chile para finalmente ser capturada por la PDI, realizando los mismos actos que por 25 años ha ejecutado en el casco histórico de Milán.

Su modus operandi era el siguiente: la mujer generalmente se hacía acompañar por una colega quien le daba los datos de las potenciales víctimas en los centros comerciales. Luego, cuando se veía a la persona distraída, Manolesta les robaba la cartera, el celular o la cartera.

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