El primer sábado de abril Chile vivirá un nuevo cambio de hora. Ese día –próximo 1 de abril– los relojes en gran parte del territorio nacional deberán retrasarse 60 minutos, marcando el término del horario de verano.

A pesar de que es una medida que se implementa en varios países del mundo, con el objetivo de buscar beneficios como el ahorro energético, con el paso de los años sus detractores han aumentado. Incluso, desde el propio Ministerio de Salud (Minsal) recomiendan un horario único durante todo el año.

Lo concreto es que el Gobierno del Presidente Gabriel Boric definió en un decreto de agosto de 2022 todas las fechas en que comienza y termina el horario de verano hasta 2026, año en que termina su mandato.

Pero, ¿por qué los expertos recomiendan un horario único?

El peligro de vivir “desincronizados con nuestro entorno”

El doctor Leonardo Serra, médico jefe del Centro del Sueño de la Clínica Alemana, considera que el cambio como tal –adelantar o retrasar una hora– no es el gran problema, pues el ser humano se adapta a esta pérdida o ganancia de una hora.

“El tema es que cuando nosotros nos movemos más lejos del horario solar, en el fondo que cuando estamos en el horario de verano nos alejamos del mediodía solar, y eso hace que amanezca cada vez más tarde y se ponga el Sol cada vez más tarde, lo cual del punto de vista de vivencia, de estar al aire libre, etcétera, es súper agradable, pero del punto de vista físico es contraproducente”, explica el especialista a T13.cl.

Esto último se debe a que “nuestros mecanismos metabólicos se echan a andar muy tarde, la gente lo puede sentir como por ejemplo despertar sin apetito, sin ganas de tomar desayuno, como con el estómago revuelto. Y despertar lento y no poder empezar a concentrarse, no sentir la mente despejada hasta media mañana, hasta entrada la mañana”, continúa el doctor Serra.

Sin embargo, para el jefe del Centro del Sueño de la Clínica Alemana, quien también considera “idóneo” mantener un solo horario, podría haber consecuencias aún más negativas. Esto considerando que –según su opinión– en Chile la mayoría de la gente se acuesta tarde aunque se deba levantar temprano.

“Entonces mientras más tarde nos estemos durmiendo, menos vamos a dormir, y ese es el gran peligro de estar con el horario de verano permanente, porque lamentablemente si corriéramos todo, si nos levantáramos más tarde, no importa que amaneciera más tarde y que saliera el sol más tarde y tuviéramos luz hasta más tarde. Pero como igual nos seguimos despertando temprano, terminamos durmiendo mucho menos de lo que necesitamos y eso trae consecuencias súper serias y súper negativas para la salud”, explica.

“Porque dormir poco significa subir de peso, significa que nos suba el azúcar, significa que nos suba la presión arterial y la gente que duerme menos de lo que necesita en forma habitual, no estamos hablando de saltarse una o dos noches que eso todos lo podemos hacer en forma ocasional, la gente que continuamente duerme menos de lo que necesita se enferma y se muere más de enfermedades vasculares, infartos, accidentes cerebrovasculares. Y ese es el gran peligro de vivir, lo que nosotros llamamos, desincronizados con nuestro entorno”, argumenta.

Además, el doctor Serra advierte que las personas no están conscientes de que, en este caso el horario de verano, quita eventualmente una hora de sueño.

Con luz de Sol, “uno alcanza a hacer algo de deporte, pasarlo bien con la familia, es muy agradable, pero no siempre todo lo que nos agrada es benéfico para nosotros, entonces eso hace que nos terminemos acostando más tarde, pero no nos cambia la hora de levantada. Entonces ese es el gran problema con el horario de verano permanente”, explica.

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