El Instituto de Salud Pública (ISP) informó este viernes que Chile no tomará medidas sobre la vacuna de AstraZeneca contra el COVID-19, después de que algunos países europeos, como Dinamarca y Noruega, suspendieran su administración.

Las autoridades sanitarias de esas naciones mostraron preocupación por una eventual relación entre el antídoto y el desarrollo de coágulos sanguíneos. 

El ISP afirmó que "actualmente no existe evidencia suficiente para asegurar que los eventos tromboembólicos presentados estén asociados a la administración de la vacuna", añadiendo que "no se justifica la adopción de alguna medida sanitaria en nuestro país".

La vacuna desarrollada por AstraZeneca y la Universidad de Oxford fue autorizada provisionalmente para su uso de emergencia en Chile, pero aún no se ha dado inicio a su importación, distribución y uso.

"Desde la Agencia Nacional de Medicamentos (ANAMED) del ISP, el Subdepartamento de Farmacovigilancia, continuará monitoreando la información de seguridad que se genere en relación a estos eventos, con el objetivo de mantener actualizado el perfil beneficio/riesgo de esta vacuna", señaló el ISP.

La respuesta de Reino Unido

El gobierno británico defendió este jueves la vacuna desarrollada por el laboratorio AstraZeneca y la universidad de Oxford tras su suspensión en Dinamarca, calificándola de "segura" y "eficaz" y afirmando que seguirá utilizándose en el Reino Unido. 

"Hemos dejado claro que (la vacuna) es segura y eficaz", dijo a la prensa un portavoz del primer ministro Boris Johnson. "Cuando se pide a la gente que se presente para recibirla, deben hacerlo con confianza", agregó.

"Y de hecho se están empezando a ver los resultados del programa de vacunación en cuanto al número (menor) de casos que estamos viendo en todo el país, el número de muertes, el número de hospitalizaciones", subrayó.

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