El pasado jueves 28 de mayo un funcionario de Carabineros resultó herido en Chiguayante, región del Biobío, luego de ser arrastrado por más de un kilómetro por el conductor de un vehículo, en medio de un operativo de fiscalización.

El hecho quedó registrado por las cámaras de seguridad del sector y las impactantes imágenes del funcionario colgando por la ventana del copiloto se difundieron rápidamente.

El cabo 1° Jorge Oñate cayó del automóvil instantes más tarde, quedando tendido y debiendo ser auxiliado por sus compañeros.

Sobre cómo sucedió todo y qué pensaba mientras colgaba del vehículo, el carabinero entregó su versión en las últimas horas y reconoció que en un momento prácticamente se entregó.

La versión de carabinero arrastrado por un vehículo en Chiguayante

Todo comenzó como un simple procedimiento de fiscalización vehicular. El cabo Oñate relató que "le solicito lo que es la documentación, su licencia. Me la facilita, la reviso, me logro percatar que él mantiene la revisión técnica vencida, y él me dice que está haciendo Uber".

"Me dice que lleva unos pasajeros y yo le digo que me baje el vidrio trasero, porque con el polarizado no se veía quién iba atrás. Entonces baja el vidrio y me percato que iba una señora con una guagua tapada y efectivamente la señora me dice que van al SAR a atenderse", continuó.

El funcionario permitió que el conductor dejara a sus pasajeros en el servicio médico, pero acordaron que luego el procedimiento continuaría en la unidad policial, porque el vehículo debía ser retirado de circulación.

"Yo en todo momento le señalo que el vehículo tiene que ser retirado. Él, súper amable en ese momento, me dice: 'Ya, listo, muchas gracias. Vamos'. Lo escolto, llegamos, deja a los pasajeros. Le digo: ‘Vamos, tenemos que ir a la unidad’, y me sigue, nos sigue en el vehículo", contó el carabinero.

Pero es en la Comisaría, en Avenida 101, donde comenzaron los problemas. "Empieza con groserías, a decirme que no, que no quiere entregarlo, que había recuperado hace poco el vehículo, avanza un poco. Con esa actitud avanza, pero se detiene, no ingresa", relató.

La discusión fue escalando mientras el conductor señalaba que sólo estaba cometiendo una infracción, pero que no correspondía el retiro del auto. "Él se altera y ahí pierde su control y él pone marcha atrás. Entonces al poner marcha atrás él me pega con el retrovisor en mi codo y me pasa la rueda delantera izquierda por el pie. Se echa para atrás y queda en Avenida 101 mirando a calle Biobío. Por eso yo cuando camino hacia donde él quedo por el lado del acompañante y el vidrio ya estaba a la mitad", indicó

"En ningún momento yo actúo como rápidamente, corro, me abalanzo, no. Camino diciéndole en todo momento que él oponga su actuar, que se tranquilice, que pare el motor y me entregue las llaves", continuó.

"Al ver que ya él no quería entregarlo, yo ingreso mi cuerpo para quitarle las llaves del motor y apagarlo. Entonces donde él ve esa actitud sube los vidrios, donde me atrapa los brazos y yo quedo colgado y él sale rápidamente. Era imposible haberme echado para atrás", detalló sobre el momento más crítico del procedimiento.

"Cerré los ojos porque ya prácticamente me entregué"

El uniformado reconoció que en ese momento pensó que podría morir. "La verdad es que cuando inicia la marcha y era a gran velocidad, sí. Yo lo único que pensé y que se me vino a la cabeza fueron mis hijos. Yo tengo dos guaguas, entonces lo único que pensé fue aferrarme", afirmó.

Afirmado sólo de la manilla de arriba, el carabinero en todo momento le pidió que se detuviera y que no cometiera una locura. "Yo le iba conversando, tratando de calmarlo, porque se descontroló completamente. No era la misma persona que yo había controlado minutos antes. Y él lo único que decía era que me cayera. Me decía con groserías que me cayera", señaló.

El cabo 1° contó también que en Biobío con Manuel Rodríguez, en el primer semáforo en rojo que se pasó, "vi que venía un camión de estos recolectores de basura, que yo cerré los ojos porque ya prácticamente me entregué a la colisión que íbamos a tener ahí. Y él por lo menos aceleró y siguió avanzando y ahí es donde él baja el vidrio y me empieza a tomar la mano derecha para sacármela, para que no tuviera tanto apoyo. Y ahí es donde se ve que yo ya voy con una mano y casi colgando".

"Yo decía que no podía caer. Me inundaba el miedo, pero aparte tenía en mi cabeza a mis hijos. Yo miraba hacia adelante y le seguía hablando", complementó.

Finalmente, el carabinero reconoció que para él fue un momento "eterno" y que si no se afirmaba iba a "terminar mal", asegurando que el conductor "en ningún momento quiso detenerse. Es más, me sacaba la mano para que yo cayera".

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