Netflix estrenó una nueva serie inspirada en el caso Ramón Castillo, más conocido como Antares de la Luz, líder de la secta que asesinó a un recién nacido en el año 2012.

Pero antes de convertirse en el guía espiritual de la secta de Colliguay, Ramón Castillo era músico.

El pasado de Ramón Castillo antes de ser Antares de la Luz

Según la investigación del equipo de Contacto de Canal 13, Ramón Castillo tocaba la flauta y el clarinete en el conjunto folclórico Amaru, donde participaba el ahora fallecido músico Max Berrú.

Berrú apodó a Ramón como Nicandro, ya que le recordó a un hombre de su barrio que tenía ese nombre y era "loco". Así fue como todo el grupo le comenzó a decir Nicandro y “él estaba contento”, relató.

El conjunto musical comenzó una gira por Ecuador, una de las paradas fue la ciudad de Vilcabamba. Más tarde, Ramón Castillo se fue a vivir allá, porque afirmó que era el lugar donde se sentía bien.

Chilenos y argentinos radicados en la ciudad recuerdan haber conocido a Ramón, quien habría estado cerca de un año ahí. Pero a medida que transcurría el tiempo, comenzó a cambiar.

“Lo íbamos a saludar y nos decía que él ahora se llamaba Antares, fue un cambio de personalidad rotundo”, recordó Cristóbal Anguita, un artesano que conoció a Ramón. Asimismo, comenzó a vestir de blanco y se rapó.

En aquel entonces, Ramón Castillo recién se estaba desarrollando en ceremonias de sanación como guía espiritual. Así, comenzó a ser reconocido como una persona que sanaba con las manos, de hecho, según lo que relata Cristóbal, las personas hacían fila fuera de su hogar para esperar sus servicios.

“Yo lo escuché que él decía en su interior tenía algo especial, que nosotros no teníamos. Él se había sacado una radiografía y tenía adentro un ser extraño que lo hacía diferenciarse de todos nosotros”, recordó Max Berrú.

El músico comentó que fue en Vilcabamba cuando Ramón Castillo conoció la ayahuasca, una planta alucinógena que ocupan los chamanes en rituales y que precisamente consumía en la secta de Colliguay junto a sus discípulos.

Tras un año en la ciudad ecuatoriana, Ramón volvió a Chile como Antares de la Luz para comenzar una vida como guía espiritual, donde poco a poco empezó a conseguir seguidores hasta llegar a forma la secta de Colliguay.

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