Un pañuelo al aire, poncho, espuelas y un recuerdo que permanece. El pasado 16 de septiembre, Leonardo Padilla, un adolescente venezolano de 16 años, protagonizó un emotivo homenaje frente a La Moneda, donde bailó cueca en memoria de su madre, Marisol Pérez.

El joven, oriundo de Apure y residente en Chile desde hace nueve años, perdió a su madre el pasado 19 de febrero luego de que sufriera un shock anafiláctico tras ingerir arroz con camarón.

La escena fue registrada en un video que rápidamente comenzó a circular en redes sociales. Para Leonardo, sin embargo, el baile tenía un significado mucho más personal: era una manera de volver a compartir con su madre una tradición que ambos disfrutaban especialmente durante las Fiestas Patrias.

“Como todos los años en Chile, cada vez que escuchabas que se venían las fiestas, para ti era una emoción. Con el alma en el pañuelo y los ojos al cielo, esta cueca va por ti, mamá. Porque tu alegría vive en cada zapateo y en cada melodía que amabas”, expresó el adolescente en el homenaje.

Una pasión que nació cuando era niño

Leonardo comenzó a relacionarse con la cueca desde pequeño. Según contó a Crónicas de Chile, fue un profesor de educación física conocido como Tío Pato quien le enseñó los primeros pasos y también lo ayudaba a conseguir la vestimenta necesaria para participar en competencias escolares.

Con el paso de los años, el baile se convirtió en una actividad compartida con su madre. Marisol disfrutaba especialmente verlo presentarse y acompañaba sus participaciones en el Saint Moritz College de Rancagua.

El adolescente recuerda que su madre acostumbraba ubicarse en primera fila durante los actos escolares. Allí lo veía bailar, lo aplaudía y, en más de una ocasión, terminaba emocionada hasta las lágrimas.

Leonardo también alcanzó buenos resultados en esas competencias y, según su recuerdo, su madre se sentía especialmente orgullosa de sus presentaciones. Entre las cuecas que más le gustaban estaban “Te amo en Silencio”, “La Consentida” y “Huaso Chileno”.

Las Fiestas Patrias de este año fueron distintas para Leonardo. Marisol ya no estaba a su lado para verlo bailar, pero el adolescente encontró en la cueca una manera de recordarla y rendirle homenaje.

Fue su hermano mayor, José Daniel Padilla, quien lo motivó a viajar desde Rancagua hasta Santiago para realizar el homenaje frente a La Moneda.

Así, el adolescente tomó su pañuelo y volvió a bailar cueca, esta vez con un destinatario especial. El gesto buscó mantener presente a Marisol a través de una tradición que, para ambos, estaba asociada a momentos familiares y al orgullo que ella sentía al verlo bailar.

 

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