Durante la tarde de este lunes, un fuerte sismo se percibió en la ciudad de Antofagasta y otras zonas del norte del país.
De acuerdo con información entregada por el Centro Sismológico Nacional (CSN), el movimiento telúrico se registró a las 17:52, alcanzando una magnitud de 6,8 y tuvo su epicentro a 12 kilómetros al sur de Calama, en la región de Antofagasta.
El organismo además indicó que el sismo se registró a una profundidad de 94 kilómetros.
Por otro lado, varias personas manifestaron preocupación por la duración del sismo. En redes sociales, especialmente en X, varios usuarios comentaron que el movimiento tuvo una duración e intensidad que les recordó al sismo previo al terremoto de 2010.
Además, mientras en Chile este tipo de eventos suelen ser denominados como “temblores”, algunos medios y plataformas internacionales ya comenzaron a catalogarlo como un terremoto debido a su magnitud.
Por su parte, el SHOA descartó un tsunami para las costas de Chile.
La magnitud e intensidad de un temblor no son lo mismo
Según describe el CSN, indistintamente, un sismo, temblor o terremoto es el proceso de generación de ondas elásticas y su posterior propagación por el interior de la Tierra. Al llegar a la superficie de la Tierra, estas ondas producen movimiento y vibración del suelo.
También aportan que en Chile, se usa el término Terremoto para un sismo que genera daños estructurales, esto es, que sea reportado con intensidad en la escala de Mercalli modificada con grado VII o superior.
Es fácil confundirse, ya que ambos conceptos están relacionados, pero magnitud e intensidad no son equivalentes.
La magnitud es una medida del tamaño de un temblor que tiene relación con la cantidad de energía liberada en forma de ondas elásticas. El valor es único para cada evento sísmico.
La intensidad, por otra parte, mide los efectos de un determinado evento en personas, animales, estructuras y terreno. En Chile se utiliza la Escala de Intensidades de Mercalli Modificada (NCh3 of.61), los valores de intensidad se denotan con números romanos que clasifican los efectos sísmicos con doce niveles ascendentes en severidad. La intensidad no solo depende del tamaño del sismo (magnitud) y de la fuerza del sismo (aceleración), sino también de la distancia epicentral, la geología local, la naturaleza del terreno y el tipo de construcciones en el lugar. Para un mismo temblor, habitualmente se reportan varias intensidades, las que, en general, decrecen a medida que la distancia epicentral aumenta.