"La falta de conocimiento en derechos humanos es un factor transversal detectado en este estudio", señala en una de sus conclusiones del capítulo dedicado a los centros de internación provisoria y los de régimen cerrado de adolescentes, el informe anual el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH).

En el documento, se da a conocer un estudio realizado en los centros administrados por el Servicio Nacional de Menores (Sename), donde se constatan varias irregularidades.

Entre ellas, se señala que "la primera situación que es contradictoria con la normativa internacional de derechos humanos, son los desnudos a los que son sometidos los y las adolescentes en estos contextos privativos de libertad. Esta práctica llama la atención más allá de las cifras porque está naturalizada, y si bien no se encuentra reglamentada, es una práctica que no se cuestiona ni por las autoridades de Sename, ni de Gendarmería, ni por los propios adolescentes", indica al analizar lo ocurrido al revisar a los jóvenes tras recibir una visita.

Es por esto que el INDH recomienda que exista más consciencia para denunciar los actos que van contra la ley. "El enfoque en Derechos Humanos debe ser el marco rector del actuar de todos los funcionarios al interior de un Centro privativo de libertad de adolescentes, y en este sentido no basta solo con capacitar en derechos humanos, aun así, se naturalizan prácticas contrarias a lo indicado por la Asociación para la Prevención de la Tortura".

Agrega además que "la no salvaguarda de un derecho, puede ser considerado un hecho punible, más aún teniendo en consideración la especial condición de grupo vulnerado al ser adolescentes los privados de libertad. La omisión de regulaciones, supervisiones, mecanismos preventivos, sanciones y/o medidas son una forma de vulneración de derechos, en el entendido de que la omisión puede definirse como la no-realización de una prestación positiva de salvaguarda de un bien jurídico".

"Dinámicas carcelarias"

En tanto, al abordar la situación de los niños, niñas y adolescentes en los centros residenciales, se constató sobrepoblación en algunos centros, "lo que va en directo desmedro de las condiciones de habitabilidad y por tanto de desarrollo efectivo y óptimo de los NNA (niños, niñas y adolescentes) residentes".

Además, al recoger testimonios de niños residentes, quedan en evidencia "dinámicas carcelarias" como acceso restringido, ventanas con barrotes y todo bajo llave entre otras cosas. Para el INDH, "estas dinámicas carcelarias son coincidentes con la percepción de los NNA donde el 16% de NNA reportan no poder nunca organizar actividades culturales, ni artísticas ni deportivas al interior del Centro".

Agregan que "estas decisiones administrativas son al menos contradictorias con los objetivos que debieran buscarse en el trabajo diario de estos Centros e implican un deterioro constante y permanente de las dinámicas diarias que vivencian los NNA al interior de estos dispositivos, que contradictoriamente debieran tender a reestablecer vínculos de confianza en los otros y en el entorno".

Finalmente, en las conclusiones del capítulo, el organismo puntualiza que se detectó el incumplimiento de la normativa y "la inexistencia de formas eficaces de garantizar su cumplimiento; tampoco se evidenciaron resultados en cuanto a los objetivos propuestos con las estrategias de supervisión técnica, o de planes específicos reportados por el Ministerio a cargo, siendo aún más urgente que se comprenda por parte de los actores, que no se ha abordado de la manera adecuada la protección de NNA bajo su custodia, debiendo acelerar las capacidades de reacción del Estado, frente a estas graves vulneraciones de derechos de que son víctima los y las NNA, pues la existencia de tortura y malos tratos en centros destinados a proteger, es una paradoja a la que se debe poner fin".

Publicidad