Una polémica medida empleó un grupo de vecinos y religiosas de un templo para evitar que su entorno siguiera repletándose de los denominados 'rucos' en un barrio ubicado en la comuna de Santiago.
Según acusan los vecinos, las personas que habitaban los rucos realizaban distintas incivilidades en el sector.
"Defecaban, hacían pipí, dejaban todas sus cochinadas tiradas", "los olores, el tema de la basura, igual es complicado", denunciaron los vecinos.
En ese contexto, hace unos días, el Monasterio de Clarisas Capuchinas fue escenario de un intento de robo. Los propios vecinos denuncian que el abandono y la presencia de rucos estaría detrás del asalto.
Así, un grupo de vecinos se organizó junto a la gente del monasterio, para evitar que siguieran instalándose las personas en ese sector.
Así funciona al 'ducha anti rucos' en barrio de Santiago
Se trata de un sistema de regadío: a través del agua que cae por unos tubos adheridos a las paredes lograron evitar que se sigan instalando los rucos en la parte exterior del monasterio, mojando esa zona con el chorro.
Se trata de decenas de aspersores pegados al templo que instalaron las religiosas.
"Está instalado desde mayo de este año y hasta septiembre ha bajado bastante la situación. Alcanza a solucionar y mojar todo el espacio, entonces ha dado bastante buenos resultados", indica Miguel Ángel Durán, el vocero 'Matta Vecinos Unidos'.
"Pusimos de nuestro dinero, junto con las monjitas, para poner esos aspersores", señaló una vecina, mientras que otro apuntó a "no aplicar la violencia" y "ser inteligentes" para espantar a los rucos.
Sin embargo, también hay quienes se oponen a la medida.
"Mal porque en realidad todos tenemos derecho de estar dignamente donde queremos", señaló una vecina, mientras que otro apuntó a que "esa misma iglesia debería ayudarlos".
El relato de una persona en situación de calle: "Nos mojan y son religiosos"
T13 conversó con Emanuel, quien vive hace más de 20 años en la calle. El hombre señala que son ellos mismos los que muchas veces enfrentan a los delincuentes.
"Nos mojan el lado para dormir. Siendo que son religiosos, no debería ser. Yo vivo en esta zona, vivo en la calle, defiendo mi zona. Personas que vienen de otro lado vienen a hacer daño acá... para que nos echen la culpa a nosotros", señaló.
"No tenemos posibilidades por ningún lado. A pesar que somos parecidos a Jesús, porque caminamos en al calle. Es raro, ¿cierto?", cerró.
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