Nuevos antecedentes se dieron a conocer en medio de la investigación del accidente ocurrido el pasado viernes en la cuesta Collihuanqui, región de La Araucanía, donde el volcamiento de un bus dejó a tres estudiantes fallecidos y 39 personas lesionadas.

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El bus fue contratado por el Instituto Nacional de la Juventud (Injuv) para una actividad que realizaba el Liceo Agrícola de Perquenco. Debido a esto, el Injuv inició un sumario interno para determinar responsabilidades en la contratación de esta máquina para dicho servicio.

La relevancia del asunto radica en que el Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones (MTT) reveló que el bus contaba con 140 multas por infracciones de tránsito a partir del 2014. Dicha información fue remitida al Ministerio Público para la indagación del lamentable accidente.

Asimismo, el Ministerio también agregó que el permiso de circulación de la máquina se encontraba adulterado tras ratificar los datos con la Municipalidad de Huechuraba.

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Por su parte, el director del Injuv de La Araucanía, Stefano Ferrari, indicó a El Mercurio que “estamos bajo secreto de sumario y la ley no me permite hacer comentarios” sobre las condiciones en las que se habría realizado el contrato del bus accidentado.

“Hay una investigación interna del servicio, para poder transparentar la información”, agregó Ferrari al respecto.

Sin embargo, aún no se tiene claridad sobre los propietarios de este vehículo, ya que luego del accidente comenzó a circular el nombre de la empresa de buses Luna, a la que los apoderados se referían como los prestadores del servicio.

Pero según detalló el diario, el responsable del bus volcado aparece bajo un particular de iniciales J.M.M., quien descartó tener nexos con la máquina al asegurar que la había arrendado para realizar servicios. El último de ellos, según él, fue hace dos años.

Asimismo, en el certificado de anotaciones vigentes del Registro Civil, este individuo no figura, apareciendo el nombre de una mujer de iniciales B.V.S.

Para esclarecer las interrogantes en torno a la propiedad del vehículo, la abogada defensora del conductor involucrado declaró que el trabajador explicó que prestaba servicios a subcontratación y que “nunca trabajó para buses Luna”, sino que “se desempeñaba para Buses del Norte”.

El chofer además aseguró que “revisó” el bus el día anterior al fatídico viaje, ya que la máquina provenía de Santiago.

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