Habían pasado pocas horas del inicio del nuevo gobierno de José Antonio Kast cuando las alarmas se activaron en La Moneda: un aviso de carabineros daba cuenta que el exconvencional Rodrigo Rojas Vade había sido encontrado inconsciente, herido, amarrado y con rayados en sus brazos alusivos a grupos políticos, en una ladera del kilómetro 58 de la Ruta 78, a pocos metros de Pomaire. 

“Viva Kast” y “No + Zurdos” eran las frases que se podían leer en su cuerpo. A todas luces, el hecho era de carácter grave. La escena aparentaba un intento de secuestro que no había resultado. O la puesta en escena de la activación de agrupaciones de extrema derecha motivado por el inicio del nuevo gobierno. 

Por eso–tras las primeras diligencias de carabineros y dejar en el hospital de Melipilla a la presunta víctima en riesgo vital–el Ministerio Público instruyó que el caso lo tomara la BIPE de la PDI, unidad especializada en secuestros y que había adquirido un importante potencial al investigar los diferentes casos derivados del Tren de Aragua. Sobre todo en esa zona de Santiago, la cual era usada por la banda como lugares de cautiverio. 

Las diligencias fueron rápidas. Y sus resultados, sorprendentes. Pero no por las teorías iniciales, sino porque todo empezó apuntar que el caso de secuestro se inclinaba a un “autoataque”

El primer dato lo dio su familia al indicar en el hospital que Rodrigo Rojas estaba enfrentando un problema grande con el consumo de drogas–cocaína–, tras el escándalo que lo obligó a renunciar como constituyente: en septiembre de 2021 reconoció que había inventado que estaba enfermo de cáncer. Y después, por una funa en redes sociales que truncó un trabajo que tenía como conductor de aplicación. 

Luego, vinieron dos nuevas informaciones. La víctima había sido traslada al hospital San José para tratar su aparente lesión cerebral, pero los médicos informaron a los detectives que se trataban sólo de heridas superficiales y que el estado de inconsciencia podría estar más asociado a una sobredosis de droga. 

Ese mismo día, la BIPE obtuvo un hallazgo más revelador: en la pieza de Rojas Vade encontraron unas amarras plásticas, casi iguales a las que tenía puestas el exfundador de la Lista del Pueblo cuando fue encontrado en la ruta 78. 

A esa altura, los policías especialistas en secuestros, manejaban en sus mentes que este caso no tenía evidencias de algo real. Sumado al historial de engaños, mentiras y estafas del exconstituyente: la teoría de “una situación inventada” tomaba fuerza

Jefe PDI: “(Rojas Vade) Él tiene una laguna mental, se acuerda cuando va por la ruta hasta un instante pierde la memoria”

Así, con el transcurso de casi cuatro meses de diversas líneas investigativas, en la BIPE de la PDI ya tienen una conclusión final sobre lo que ocurrió la noche del 11 de marzo pasado. 

Si bien se habló de un ataque político o un intento de rapto, lo cierto es que los detectives no pudieron acreditar la participación de terceras personas. Una idea que ronda hace varias semanas, pero que por primera vez lo hace público la unidad antisecuestro. 

“Nos deja claro que conforme a todos los peritajes que se trabajaron y se hicieron en el sitio del suceso, en inspección ocular, el levantamiento de cámara, no es posible confirmar la participación de terceras personas en este hecho en particular”, asegura en exclusiva a Teletrece, el subprefecto Hassel Barrientos. 

El jefe de la BIPE de la PDI detalla que nunca les había ocurrido investigar un caso de estas características. “La verdad es que hemos investigado muchos casos que parten como una denuncia de secuestro y que después se descartan muchos de ellos. Pero nunca habíamos tenido un caso donde existiera una puesta en escena tan objetiva, un modo tan evidente. Sino que hemos tenido casos que después de las declaraciones se confirma o se descarta que sea un secuestro real”, indica Barrientos. 

En ese contexto, las declaraciones que ha entregado Rodrigo Rojas–en el hospital y en la Fiscalía–no han aportado datos que ayuden a aclarar el “misterioso” caso. 

“Son coincidentes. En el sentido que él no recuerda exactamente el momento cuando es abordado y es agredido físicamente para dejarlo en esa condición”, dice el jefe de la BIPE, quien establece situaciones que no son normales en este tipo de experiencias traumáticas. 

“Tiene una laguna mental. Se acuerda cuando va por la ruta hasta un instante que pierde la memoria, pero no recuerda más antecedentes (...) Eso también llama mucho la atención, porque se entiende que una persona que es víctima de un delito como ese, por lo menos podría tener un recuerdo de un vehículo que lo sigue o lo intercepta, lo hace detenerse y después a lo mejor perder la conciencia producto de las lesiones o violencia que podrían haber ejercido”, revela el subprefecto Hassel Barrientos. 

Rojas Vade ha mantenido esa versión: no tiene memoria de lo que ocurrió hasta que despertó en el hospital. Ante eso, la policía ya tiene resuelto el caso y están a la espera de dos últimos peritajes que deberían estar listos en estos días. 

El primero tiene relación con el examen de drogas que pudo haber consumido la presunta víctima esa noche–y que habrían generado una especie de sobredosis–. Mientras que el segundo informe apunta a la revisión de las cuerdas plásticas que amarraban sus manos y que también fueron halladas en su pieza. En un amplio porcentaje se advertiría que se trata del mismo producto

¿Rodrigo Rojas Vade podría ser formalizado?

En la BIPE tienen la convicción de que el caso está prácticamente cerrado. Con el secuestro descartado, las preguntas qué se abren son sobre el rol que tuvo en esto Rodrigo Rojas Vade. 

Por lo pronto, una vez que se informe que no hubo un ataque, tampoco se abrirá la posibilidad de imputarle un delito al técnico en prevención aeronáutica, ya que la denuncia no fue realizada por él. Esa noche, la alerta fue informada por una vecina que transitaba por la caletera de la ruta 78.

Por ello, no cabría la situación penal de un “autosecuestro”. Así, la causa sólo se archivaría bajo el argumento que no hubo participación de terceras personas. 

“Se estima que en el transcurso de este mes podríamos tener respuesta para cerrar. Así como también al Ministerio Público le interesa mucho cerrar esta investigación, porque ya no hay más. Están agotadas las diligencias”, finaliza el subprefecto Hassel Barrientos.   

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