Fueron cerca de 50 minutos de disparos que para Christian Grollmus separaron algo tan vital como la supervivencia: Junto a su padre, Helmut, se encontraba en la propiedad familiar en Contulmo cuando comenzó el ataque que el 29 de agosto de 2022 destruyó parte del histórico Molino Grollmus.
A casi cuatro años de lo ocurrido y luego de que 18 de los 19 acusados fueran condenados, Christian reconstruyó en conversación con Reportajes de Teletrece cómo padre e hijo respondieron a los disparos de un grupo que, de acuerdo con la investigación, estaba compuesto por más de diez personas.
“Estaba mi papá y yo, estuvimos estos 50 minutos disparando: ellos a nosotros y nosotros inmediatamente repelimos a través de una pistola de defensa personal y dos escopetas de caza”, recordó Grollmus.
Frente a ellos, asegura, había una capacidad de fuego considerablemente mayor.
“La desproporción fue total desde el principio”
El ataque comenzó cerca de las 18:00 horas. Al interior de la casa patronal se encontraba la familia cuando comenzó la acción posteriormente atribuida a integrantes de la Resistencia Mapuche Lafkenche (RML).
La investigación determinó que entre las armas utilizadas por los atacantes había escopetas calibre 12, pistolas 9 milímetros, un fusil y al menos una subametralladora UZI.
Christian asegura que él y su padre contaban, en cambio, con una pistola de defensa personal y dos escopetas utilizadas para caza.
“Desproporción total porque nosotros sentimos una ráfaga de balas que se notaba que era una ametralladora. Después supimos que era una UZI”, relató.
“Había armamento de guerra, hay impactos de bala en la casa, que son armas de guerra. Por lo tanto, la desproporción fue total desde el principio”, agregó.
Al día siguiente del atentado, entre 300 y 400 casquillos de bala fueron contabilizados alrededor de la propiedad.
Padre e hijo enfrentaron el ataque durante cerca de 50 minutos
La investigación reconstruyó que alrededor de diez personas disparaban hacia el interior, mientras desde la propiedad se respondía con armas. El atentado se prolongó por casi una hora.
En su testimonio recuerda cómo el enfrentamiento se desarrolló además en distintos sectores de la casa.
Helmut Grollmus, padre de Christian, tenía entonces más de 80 años.
El ataque dejó dos personas gravemente heridas, mientras fueron incendiados el molino, el museo familiar, una leñera y dos automóviles.
Helmut falleció siete meses después de los hechos.
“Más de 100 años hubo siempre una armonía”
Para Christian Grollmus, lo sucedido también significó un quiebre con la historia que su familia había construido en la zona.
Los Grollmus se instalaron en Contulmo en 1882. Allí levantaron un molino que fue utilizado para procesar trigo y que, con el paso de las décadas, se transformó en parte de la historia local. En el lugar también estuvieron el primer telégrafo y teléfono de la zona.
Christian sostiene que la convivencia histórica de su familia con las comunidades del sector había sido distinta a lo ocurrido aquel 29 de agosto.
“Durante más de 100 años hubo siempre una armonía entre las comunidades mapuche, los chilenos y los alemanes. Aquí el día del atentado vinieron varios cacique o personas importantes, representantes del verdadero pueblo mapuche que le vinieron a pedir disculpas a mi papá”, afirmó.
La Fiscalía, en tanto, atribuyó otra dimensión al ataque. El fiscal regional del Biobío, Roberto Garrido, sostuvo que la familia habría sido escogida por su condición de descendientes de extranjeros y calificó esa motivación como una manifestación de “odio racial” y un “delito de odio”.
18 condenados por el ataque
Cuatro años después de los hechos, 18 de los 19 acusados fueron condenados.
El Ministerio Público atribuyó a Federico Gerónimo Astete Catrileo el liderazgo y planificación del ataque. Los acusados corresponden a 16 adultos y tres adolescentes, todos vecinos de la provincia de Arauco.
La investigación estableció además que la acción habría sido preparada durante al menos un año, utilizando comunicaciones mediante walkie-talkies y distribuyendo funciones de resguardo y bloqueo de caminos para dificultar la llegada de Carabineros.