La Operación Tokio no solo permitió identificar a decenas de integrantes y colaboradores del Tren de Aragua en Chile. También dejó al descubierto uno de los mecanismos que, según la investigación, habría sido utilizado para lavar millonarias sumas de dinero.

De acuerdo con los antecedentes recopilados por la Fiscalía Metropolitana Sur y la Policía de Investigaciones (PDI), parte de los recursos obtenidos por la organización criminal eran incorporados al sistema financiero utilizando eventos y plataformas de venta de entradas.

El relato de una víctima de extorsión

Uno de los testimonios incluidos en la investigación corresponde a una víctima protegida que relató cómo integrantes de la organización intentaron utilizar una productora registrada legalmente para dar apariencia legítima a recursos obtenidos de actividades ilícitas.

Según su declaración, el mecanismo consistía en organizar eventos y registrar ventas masivas de entradas mediante plataformas digitales.

La particularidad era que las entradas eran compradas por los propios integrantes de la organización utilizando dinero proveniente de delitos.

Cómo funcionaba el supuesto esquema

Según el relato conocido durante la investigación, el procedimiento comenzaba con la organización de un evento a través de una empresa formalmente constituida.

Posteriormente, se registraban importantes montos de venta de entradas que, en la práctica, eran adquiridas por miembros de la propia organización criminal.

De esta forma, el dinero ingresaba a cuentas bancarias como dinero aparentemente legítimo asociado a actividades comerciales.

Los investigadores sostienen que este sistema permitía justificar recursos obtenidos de delitos como tráfico de drogas, extorsiones, secuestros y trata de personas.

Más de $78 mil millones bajo la lupa

Reportajes T13 reveló que la Operación Tokio investiga movimientos financieros que alcanzarían aproximadamente los $78 mil millones.

Las pesquisas buscan determinar el origen de esos recursos y establecer cómo fueron distribuidos entre distintas cuentas bancarias y personas vinculadas a la organización.

Para los investigadores, el caso constituye una de las radiografías más completas realizadas hasta ahora sobre el funcionamiento económico del Tren de Aragua en Chile, mostrando cómo delitos violentos como secuestros y homicidios se complementaban con sofisticados mecanismos para ocultar el origen del dinero.

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