Joaquín logró recuperar habilidades que parecían fuera de su alcance después de atravesar una etapa crítica de salud. El niño, oriundo de Iquique, pasó de necesitar ventilación mecánica y enfrentar pronósticos médicos complejos a comunicarse, desplazarse por sus propios medios y encontrar en el boxeo una nueva pasión.

Su historia de rehabilitación, marcada por el esfuerzo personal y el acompañamiento de su familia, fue compartida durante su testimonio en el Teatro Teletón.

De la ventilación mecánica a la rehabilitación

Todo comenzó una noche, después de que Joaquín jugara a la pelota y asistiera a un cumpleaños. De manera repentina, sintió una fuerte presión en la cabeza, una sensación que describió como si alguien le estuviera "pisando la cabeza". Poco después, presentó una parálisis facial que afectó sus labios y comenzó a tener dificultades para hablar, hasta que perdió la conciencia en el hospital.

Los médicos diagnosticaron un síndrome de Guillain-Barré atípico, un cuadro que llevó a que fuera considerado prioridad regional para su traslado aéreo de urgencia.

Tras las festividades navideñas, los médicos autorizaron su traslado a cuidados intermedios, una noticia que permitió a su familia volver a estar junto a él.

En ese momento, los primeros pronósticos contemplaban que necesitaría utilizar permanentemente una silla neurológica. Sin embargo, una evaluación realizada por un médico fisiatra abrió una nueva posibilidad: su ingreso a los centros de rehabilitación de la Teletón.

Cuando comenzó las terapias, Joaquín tenía importantes dificultades para comunicarse y no lograba articular palabras. Su voz apenas era un soplido imperceptible, por lo que recuperar el habla requirió ejercicios constantes dentro y fuera del centro de rehabilitación.

Como el tiempo de las sesiones presenciales no era suficiente, sus terapeutas le enviaban actividades para realizar en casa. Una de ellas consistía en hacer burbujas para trabajar la fuerza del soplo y recuperar progresivamente su capacidad para emitir sonidos.

Con estos ejercicios, empezó a recuperar el habla, primero pronunciando sus primeras palabras y luego consiguiendo proyectar la voz y expresar sus ideas con mayor claridad.

Los avances también llegaron a su vida cotidiana. Desarrolló la fuerza necesaria para movilizar su silla de ruedas sin ayuda, consiguió alimentarse por sus propios medios y alcanzó mayor independencia para asistir al colegio.

La natación y el boxeo marcaron su recuperación física

La rehabilitación también permitió que Joaquín recuperara progresivamente parte de su movilidad. Uno de los primeros avances se manifestó durante las sesiones de hidroterapia, cuando consiguió patear y mover sus piernas dentro de la piscina del centro.

Más adelante, encontró en el deporte una nueva motivación. Después de perder la posibilidad de practicar fútbol, se acercó al boxeo, disciplina que comenzó a practicar bajo la orientación de Octavio, su entrenador.

El entrenamiento le permitió trabajar la estabilidad física, fortalecer la musculatura abdominal y desarrollar disciplina. Así, el boxeo pasó a ocupar un lugar importante en esta etapa de su vida.

Su pasión por el fútbol también estuvo presente durante los momentos más difíciles. Joaquín es hincha de Colo-Colo y, cuando recién comenzaba a abrir su ojo derecho, recibió un video de saludo del futbolista Ramiro González. El gesto fue un importante impulso para mantener su motivación durante las primeras etapas de la recuperación.

Detrás de los avances de Joaquín también estuvo el esfuerzo de su familia, que viajó desde Iquique y debió reorganizar su vida para acompañarlo durante la rehabilitación.

Su madre, Nicole, enfrentó una de las decisiones más difíciles del proceso: separarse temporalmente de Mateo, su hijo recién nacido, durante 10 meses, para concentrarse en los cuidados que necesitaba Joaquín.

La llegada de Mateo había sido especialmente esperada por Joaquín, quien deseaba tener un hermano para jugar al fútbol. Cuando sus padres le contaron que esperaban un bebé, se emocionó hasta las lágrimas. Sin embargo, la compleja hospitalización obligó a la familia a dejar al pequeño al cuidado de sus abuelos durante ese período.

Su padre, Ángelo, también se mantuvo presente durante las terapias y el proceso de recuperación. Ambos acompañaron de cerca los avances del niño y fueron parte de cada etapa de su rehabilitación.

Durante su testimonio en el Teatro Teletón, Joaquín fue consultado por la motivación que encontró para ponerse de pie y realizar ejercicios. Su respuesta resumió el papel que tuvo su familia en este camino: "Toda la fuerza la saqué de mi corazón y de mis padres".

Además, dedicó unas palabras a Octavio, su entrenador de boxeo, a quien atribuyó parte de sus avances y la oportunidad de descubrir una nueva pasión:

"Mandarle saludo a mi profe Octavio, que me abrió las puertas en el club de boxeo. Nadie daba un peso por mí y gracias a él puedo decir que he logrado algo que nunca imaginé lograr".

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