La denominada “cirugía exprés” a la que fue sometida la madre de la ministra de Salud, Ximena Aguilera, abrió un nuevo flanco político para el Gobierno, luego de que parlamentarios de oposición cuestionaran el procedimiento y solicitaran su salida del cargo.

El hecho se remonta al 23 de diciembre, cuando Lucía Sanhueza Vargas (87) ingresó de urgencia al Hospital del Salvador tras sufrir una fractura de cadera producto de un accidente doméstico. La paciente fue intervenida quirúrgicamente esa misma noche, situación que generó críticas debido a la rapidez del procedimiento, en comparación con otras cirugías programadas en el recinto asistencial.

Desde el Hospital del Salvador defendieron el actuar médico, señalando que “la atención de la paciente se realizó conforme a los protocolos y estándares establecidos por nuestra institución”, descartando cualquier irregularidad en el proceso clínico.

La controversia escaló a nivel político y mediático, y en este contexto la ministra Aguilera abordó el tema en una extensa entrevista con The Clinic, donde entregó su versión sobre lo ocurrido y respondió a los cuestionamientos. En ese contexto, afirmó que “hubo mucha confusión desde la primera nota”, aclarando que “la urgencia no se atiende por lista de espera, se atiende por la prioridad clínica de los casos”.

La ministra sostuvo que el episodio fue especialmente complejo debido a interpretaciones erróneas y acusaciones graves. “Fue complejo”, señaló, explicando que se mezclaron conceptos entre la atención de urgencia y la lista de espera de cirugías electivas. Además, agregó que “el atribuirnos la muerte de una persona… todavía lo encuentro increíble”, en referencia al hombre de 87 años que falleció tras la postergación de su procedimiento en el mismo hospital, en este caso, la hija del fallecido entregó su versión asegurando que la madre de la secretaria de Estado no tuvo relación con el fallecimiento de su padre y explicó que él ya se encontraba en un estado de extrema gravedad.

Según relató la ministra, fue informada del accidente cerca de las 13:30 horas y se trasladó rápidamente al hospital. No obstante, recalcó que su madre siguió los conductos habituales de atención médica. Frente a las denuncias internas que apuntan a una supuesta suspensión de otras atenciones para acelerar la cirugía, Aguilera fue enfática: “No se hizo ninguna gestión para que se acelerara la atención o se le diera un trato especial”.

Consultada sobre el hecho de que el personal supiera que se trataba de su madre, respondió que “si viene el hermano del auxiliar es lo mismo”, asegurando que ello no implica un trato preferente. Además, precisó que al momento de su llegada, su madre “todavía estaba en la camilla… y siguió los conductos normales de atención”.

Entre los factores clínicos que explican la prioridad del procedimiento, la ministra mencionó que su madre padece demencia avanzada, condición que influye en la evaluación médica. “Desde la pandemia” comenzaron los síntomas más severos, explicó, detallando el impacto que tuvo el encierro en su estado de salud.

Sobre su recuperación, Aguilera indicó que “está mejor” y que la intervención fue menos invasiva de lo esperado, ya que “le pusieron un clavo endomedular” y no fue necesaria una prótesis, lo que facilitó su evolución postoperatoria.

Finalmente, la ministra aseguró haberse sentido respaldada por el Ejecutivo en medio de la polémica. “Sí, muy respaldada”, afirmó, aunque reconoció lo delicado del episodio, especialmente por la filtración de antecedentes médicos. Respecto a eventuales indagatorias, señaló que “el servicio está investigando, pero yo no me voy a meter en eso”.

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