Fueron dos veces en las que Juan Barros intentó presentar su renuncia, en medio de las acusaciones de las víctimas de Karadima, quienes lo sindican como encubridor de los abusos sexuales cometidos por el ex párroco de El Bosque. En ambas oportunidades fue el propio Papa Francisco quien puso freno a esta decisión.

Así lo reveló el propio Pontífice durante el vuelo que lo trajo de regreso a Roma, tras una gira por Chile y Perú, donde el tema de los abusos marcó buena parte del debate. 

“Hay otra cosa más que quiero decir. Uno de ustedes se me acercó y me dijo, vio la carta que salió, y me hizo ver una carta que yo escribí hace algunos años. Cuando comienza el problema de Barros. Esa carta tengo que explicarla, porque es incluso una carta en favor de la prudencia de cómo ha estado gestionado el problema Barros. No es la narración de un hecho puntual, sino de unos 10 meses de hecho”, comenzó diciendo, en alusión a la carta donde el nuncio apostólico Ivo Scapolo recomienda que se tome un año sabático.

Francisco detalló que “cuando explotó el caso Karadima, un hombre que todos conocemos cuál es su escándalo, se empezó a ver cuántos sacerdotes que fueron formados por Karadima. Hay en Chile 4 obispos a los cuales Karadima envió al seminario. Una persona de la conferencia episcopal sugirió de que estos obispos - tres, porque el cuarto está muy enfermo, y no estaba a cargo de una diócesis, pero tres estaban a cargo de una diócesis- si quizá era mejor que estos obispos renunciaran, tomaran un año sabático, y pasada la tormenta, para evitar acusaciones, porque son buenos obispos. Y como Barros llevaba ya 20 años de obispo, estaba por terminar el obispado militar (…) se la pedimos (la renuncia), y generosamente la dio”. 

“Vino a Roma, y dije no. Así no se juega porque esto es admitir culpabilidad previa. Y en cada caso, si son culpables, se investigan. Y yo frené la renuncia”, detalló Francisco.

La segunda vez que Barros presentó su renuncia fue cuando ya estaba de obispo en Osorno y enfrentaba protestas de los habitantes de la ciudad del sur.  

“Él me presentó la renuncia por segunda vez, y le dije no, tú vas. Hablé largo rato con él. Otros hablar mucho con él. Y le dijimos vas (…) Se continuó a investigar el caso de Barros, pero sigue sin haber evidencia. Y esto es lo que quise decir, no puedo condenarlo, porque no hay evidencia, y yo personalmente estoy convencido de que es inocente”, relató.

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El Pontífice admitió que hablar de pruebas ha herido a muchos abusados y que en lugar de ello debió hablar de evidencia sobre el caso de Juan Barros, sindicado como encubridor de los abusos del ex párroco de El Bosque. Si bien dijo confiar en la inocencia del obispo de Osorno, se mostró abierto a recibir testimonios.

 

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