Una historia difícil de creer afecta desde hace casi cinco años a Rodrigo Huenchún, un hombre que está vivo, pero que oficialmente fue declarado fallecido durante la pandemia e incluso tiene una tumba y una lápida con su nombre en el Cementerio N°3 de Playa Ancha, en Valparaíso.

Bajo la lápida del cementerio efectivamente hay una persona, pero hasta ahora se desconoce su verdadera identidad.

Lo declararon muerto pese a que nunca ingresó al hospital

La historia comenzó en noviembre de 2021, en plena pandemia cuando Rodrigo supuestamente ingresó en estado grave al Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso, donde posteriormente se habría constatado su fallecimiento producto de la enfermedad.

A partir de esa información se realizaron los trámites correspondientes y se gestionó su sepultura en el Cementerio N° 3 de Playa Ancha. Incluso se utilizó la cuota mortuoria de su AFP para financiar el procedimiento.

Sin embargo, había un problema fundamental, Rodrigo está vivo y nunca había ingresado al recinto asistencial.

El hombre relató a Teletrece que tuvo COVID-19 aproximadamente nueve o diez meses antes, y durante la fecha en que oficialmente aparecía fallecido, se encontraba sano y trabajando como guardia en una institución estatal.

A pesar de ello, documentos asociados al hospital, el Registro Civil y el cementerio señalaban que había muerto.

Quedó sin trabajo y comenzó a vivir como un "fallecido"

Las consecuencias aparecieron rápidamente. Al figurar como fallecido en distintos registros, Rodrigo comenzó a tener dificultades para realizar trámites básicos y acceder a servicios.

Según contó, cerca de un mes después perdió su trabajo debido a que no podía presentar documentación necesaria para desempeñarse formalmente.

“Al pasar de un mes, un mes y medio, yo quedé sin trabajo porque no pude publicar mi documentación, no tenía papel de antecedentes, no tenía una cuenta donde me depositaran”, relató.

Tampoco podía acceder normalmente a beneficios del Estado o realizar otros trámites que requieren acreditar identidad.

Ante la imposibilidad de conseguir empleos formales, comenzó a realizar distintas labores para obtener ingresos.

“He vendido helados en micros, he vendido dulces, hago trabajos particulares, pintura, saco pasto. Todo lo que me genere un poco de plata para traer a mi casa, lo hago”, señaló.

Tribunal anuló su certificado de defunción

Rodrigo recurrió a distintas instituciones e inicio acciones judiciales para conseguir que el Estado reconociera oficialmente que está vivo.

El primer proceso no permitió solucionar su situación. Recién en 2024, un segundo tribunal decretó que su certificado de defunción era nulo y ordenó dejarlo sin efecto.

Tras la resolución, el Registro Civil pudo renovarle una antigua cédula de identidad. Sin embargo, los problemas no terminaron.

Rodrigo aseguró que todavía aparece como fallecido en algunas bases de datos. Una de las dificultades surgió cuando intentó obtener su Clave Única.

“Al momento de ir a sacar la ClaveÚnica, ya me doy cuenta que no entro en el sistema. Y el sistema me vuelve a arrojar que yo sigo fallecido”, explicó.

Desde el Registro Civil señalaron a Teletrece que en los próximos días debería contar con una nueva cédula de identidad y que su Clave Única debería quedar habilitada.

El otro misterio: ¿quién está enterrado en su tumba?

Mientras Rodrigo intenta recuperar completamente su identidad, el caso mantiene una segunda interrogante, ¿quién es la persona que fue enterrada bajo su nombre?

A casi cinco años del fallecimiento ocurrido en 2021, todavía no se ha establecido la identidad de quien permanece sepultado en el Cementerio N°3 de Playa Ancha.

La Fiscalía confirmó a Teletrece que mantiene diligencias destinadas precisamente a resolver esa incógnita.

“La Fiscalía continúa investigando y está realizando diligencias tendientes a establecer la identidad de la persona que falleció y que fue sepultada bajo una identidad errada”, informaron desde el Ministerio Público.

Para avanzar en esa investigación, el organismo anticipó una diligencia clave, solicitará próximamente la exhumación del cuerpo.

La investigación destinada a determinar eventuales responsabilidades penales por el error de identificación, en tanto, fue archivada sin imputados.

Rodrigo y sus abogados, por su parte, estudian ahora iniciar acciones civiles para buscar una indemnización por las consecuencias que, asegura, ha sufrido durante los casi cinco años en que distintas bases de datos lo han considerado fallecido.

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