La venta ilegal de medicamentos en ferias libres y a través de internet genera riesgos al consumir fármacos adquiridos fuera de establecimientos autorizados y sin la correspondiente supervisión médica: ¿Cuáles son los riesgos asociados a estas conductas?
Un equipo de Reportajes de Tetetrece recorrió durante semanas distintos puntos de Santiago y comprobó que medicamentos sometidos a estrictos controles pueden encontrarse en plena vía pública.
Entre ellos, por ejemplo, aparecen Zopiclona, Quetiapina y parches de fentanilo, además de otros fármacos que requieren receta médica.
¿Qué riesgos tiene comprar medicamentos en ferias?
El jefe del Subdepartamento de Autorizaciones e Inspecciones del Instituto de Salud Pública (ISP), Sergio Muñoz, explicó que las restricciones para adquirir determinados medicamentos están directamente relacionadas con los peligros asociados a su utilización.
"A mayor restricción es mayor el riesgo por el mal uso del medicamento", señaló el especialista.
Uno de los casos más preocupantes es el de los parches de fentanilo, un potente opioide utilizado para tratar dolores intensos y que se encuentra sometido a control.
Muñoz advirtió que el peligro de que estos productos sean comercializados libremente es "altísimo", debido a que contienen un derivado morfínico opioide cuyo uso indebido "puede llevar a la muerte".
Zopiclona y el riesgo de generar dependencia
Otro que se puede adquirir de manera común en ferias de la región Metropolitana es la Zopiclona: Se trata de un medicamento utilizado para inducir el sueño y que solo puede comprarse legalmente mediante una receta médica retenida.
El ISP alertó que su consumo sin supervisión también puede generar graves consecuencias.
"Hay personas que efectivamente se vuelven un poquito adictas a esto y hay personas que dicen que no pueden conciliar el sueño sin que no se tomen una Zopiclona", explicó Muñoz, quien afirmó que su mal uso es "bastante riesgoso".
Medicamentos de procedencia desconocida
A los efectos que pueden provocar los propios fármacos se suma otro factor: se desconoce de dónde provienen los medicamentos que llegan a las ferias.
El mayor Stefano Hernández, de la 9ª Comisaría de Independencia, explicó que muchos vendedores actúan como "ganchos ciegos", es decir, reciben los productos de terceras personas sin conocer necesariamente su origen.
Según detalló el funcionario, incluso se desconoce si algunos de estos medicamentos podrían provenir de delitos contra establecimientos farmacéuticos.
"Estas personas que venden estos fármacos en las ferias los adquieren de terceros. Ellos no tienen conocimiento absoluto de la procedencia de estos fármacos, y desconocemos si son procedimiento de un delito, turbazo a una farmacéutica y, principalmente, ese es el hecho", planteó el mayor.