Los padres de Alejandro Águila Jorquera, el niño de 12 años fallecido en una encerrona, impulsarán una ley en su nombre para endurecer las sanciones para delincuentes que participen en estos delitos: Su madre aseguró que no los dejará tranquilos “hasta tener justicia por mi hijo”.
En la jornada del sábado 27 de junio, la familia del menor fallecido en la encerrona ocurrida en San Bernardo realizó un punto de prensa, donde expresaron que con la “Ley Alejandro” esperan que quienes participen en encerronas, delitos cometidos en grupo u otros hechos de extrema violencia reciban penas efectivas de cárcel, sin atenuantes que permitan rebajar las condenas.
Además, buscan que se revise la Ley de Responsabilidad Penal Adolescente, para que sean procesados conforme al delito cometido, independientemente de su edad.
El relato de la madre del niño fallecido en la encerrona
En la instancia habló Claudia Jorquera, madre de Alejandro, asegurando “si no anduviera empastillada, no podría estar acá. Me tomo una pastilla y un vaso de agua. Después, otra pastilla y otro poco de agua. Estoy deshecha”.
“También tengo rabia y estoy enojada con Dios. Se lo dije al padre después del funeral cuando me dijo que lo fuera a ver. ¿Por qué Dios quiso llevarse a mi hijo? Mi único hijo. Soy católica, pero no sé ahora. No sé que voy a sentir mañana. Hoy me siento así”, agregó.
La mamá del niño comentó “esto fue lo más horrible que le podría haber pasado y me tiene totalmente destruida. ¿Qué hago ahora sin mi único hijo? Yo no los voy a dejar tranquilos hasta tener justicia por mi hijo. Tenemos la esperanza que los jueces nos van a escuchar”.
“Ya perdimos a nuestro hijo, pero no quiero que haya otro Alejandro. ¿Cuántos niños se han ido por culpa de estos desgraciados? Vamos a luchar hasta el último por esto", cerró Sandra.
Fabio, el padre de Alejandro, estuvo acompañado por sus cuatro hijos mayores y hermano, quienes viajaron desde su natal Río Negro, Argentina, y manifestó “si quieren les puedo relatar todo, el minuto a minuto. Contarles con lujo de detalles incluso cómo nos entregaron a mi bebé. Pero no quiero entorpecer la labor de la justicia y el avance de las investigaciones”.
“Les puedo resumir que tuvimos que cerrar el cajón para que nadie lo viera. Ellos no tuvieron piedad para nada”, recordó.