Durante la tarde de este martes, el Tribunal Oral en lo Penal de Coyhaique, declaró culpable por femicidio frustrado y lesiones graves-gravísimas a Mauricio Ortega, ex pareja de Nabila Rifo y principal sindicado de las agresiones que recibió la joven coyaiquina en 2016.

La desición se tomó tras 23 días de juicio y fue determinada por mayoría, pero no unanime, ya que un juez no acreditó la participación de Ortega en los hechos, tras los cambios de versiones de Rifo ante el tribunal.

"La víctima, incurrió en una insubsanable contradicción. Sostuvo por un tiempo que su pareja era inocente, dando razones de sus dichos. Finalmente, en el juicio, termina culpándolo, sin  justificar, a cabalidad, este giro, hecho que ha generado más dudas que certezas", señala la determinación del juez Luis Del Río (71), sosteniendo que en primera instancia, dos profesionales que analizaron a Rifo (la psiquiartra Sandra Moglia y la psicóloga Susana Pavie) la vieron "orientada en el tiempo y tranquila".

Según Del Río, la exculpación inicial de Mauricio Ortega por parte de Nabila Rifo ante las profesionales, más lo que señaló inicialmente al tribunal, que indicó al culpable de aspecto alto y que "vestía como metalero", suman los antecedentes que desencadenan su determinación de no declarar culpable a Ortega.

"Ella, como se dijo, inculpó a un tercero, como autor de este delito y en varios pasajes de la entrevista dijo expresamente: Mauricio Ortega, no es el autor. Tanto así, que dijo estar preocupada por qué Mauricio no la iba a visitar, hecho que reconoció en su declaración judicial", agregó. 

Además el juez expresó una falta de pruebas concluyentes para dar con el acusado, ya que según lo estipula, existe la ausencia de comparativas en pruebas de ADN en la sangre encontrada en el sitio del suceso con las pruebas que se hallaron en la casa de Ortega.

"Al final, tenemos dos versiones dadas por la propia víctima, que se contraponen. El primer relato ante las profesionales mencionadas, a juicio de este juzgador, fue espontáneo e impresionó sincero, porque, además, se articulan a él otras pruebas, por ejemplo, la declaración de los adolescentes.  El segundo relato, no resulta del todo convincente. Dijo que no contó la verdad la primera vez porque quería que Mauricio le explicara a ella qué había pasado. No parece razonable esta actitud frente a un hecho tan espeluznante", prosigue el veredicto del Del Río. 

"Esta paradoja no fue superada con otras pruebas. Para condenar se requiere un alto grado de certeza y no de meras probabilidades", concluye el veredicto.

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