El uso de redes sociales por parte de niños y adolescentes vuelve a estar bajo la lupa luego de una millonaria acción judicial contra Meta en Estados Unidos, relacionada con acusaciones sobre características adictivas de sus plataformas entre menores de edad.

Casi 30 estados de Estados Unidos demandaron a la compañía propietaria de redes sociales como Instagram y Facebook, acusándola de desarrollar aplicaciones diseñadas para generar adicción entre los usuarios más jóvenes.

El caso contempla no solamente consecuencias económicas para la compañía, sino también una serie de cambios en el funcionamiento de las plataformas para los menores de edad.

La pregunta es qué ocurriría si medidas similares terminaran aplicándose también en Chile.

Los cambios que tendrían las redes sociales para los menores

Entre las modificaciones, aparece una que buscaría reducir a un máximo de dos horas diarias el tiempo de utilización de las redes sociales.

El promedio en Chile es de cuatro horas diarias

A ello se sumaría una restricción nocturna para el acceso a las plataformas y la eliminación de notificaciones durante el horario escolar.

Las medidas también alcanzarían algunas de las características más reconocibles de las redes sociales.

Entre ellas está eliminar el contador de “me gusta” y establecer restricciones para la utilización de filtros de belleza por parte de menores.

¿Podrían aplicarse estas restricciones en Chile?

El académico de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad de los Andes, Ricardo Leiva, planteó que sería deseable que las modificaciones no quedaran restringidas únicamente al mercado estadounidense.

“Lo lógico sería y lo deseable que esto se aplicara a nivel mundial y también en mercados pequeños, porque sería muy impresentable que las redes sociales dijeran que no vamos a causar más daño a los menores de edad de Estados Unidos, pero en el resto del mundo sigue operando el viejo modelo adictivo”, sostuvo Leiva.

Los riesgos de una exposición prolongada a las pantallas

Carolina Pérez, directora de Starfish Preschool, advirtió que una exposición excesiva puede terminar desplazando otras actividades importantes durante el desarrollo de los niños.

“Todo ese mega placer que producen esas pantallas hace que los niños dejen de querer jugar, dejen de querer aprender y todas esas destrezas sociales que son claves para vivir en sociedad se van dejando de lado porque el niño prefiere estar pegado a la pantalla”, explicó.

“Aquí la clave es educación, educación y educación desde el día uno, tanto para los niños, los adolescentes como para mamá y mamá”, señaló Pérez, quien advirtió que el fenómeno no puede abordarse únicamente mediante prohibiciones legales.

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