Durante la jornada de este sábado se realizó la audiencia de formalización en contra de los dos imputados por el homicidio de Magdalena Burgos, una educadora de párvulos de 40 años asesinada en la comuna de Florida, en la región del Biobío.
En la instancia, el Ministerio Público entregó antecedentes inéditos sobre la dinámica del crimen, el desplazamiento del principal acusado y las diligencias que permitieron su detención.
El tribunal decretó prisión preventiva para Y.I.E.A., de 26 años, quien fue formalizado por el delito de femicidio no íntimo, mientras que el segundo imputado, J.C.P.N., de 52 años, quedó en libertad al no lograrse acreditar su participación directa en los hechos.
Según expuso la Fiscalía durante la audiencia, el imputado de 26 años se encontraba cumpliendo una medida cautelar de arresto domiciliario nocturno por una causa previa de violencia intrafamiliar en la comuna de Quillón, en la región de Ñuble.
Pese a ello, la noche del sábado 10 de enero habría salido de su domicilio y viajado hasta Florida.
Una vez en la comuna, el acusado se habría mantenido durante horas merodeando el domicilio que arrendaba la víctima, conducta que quedó registrada por cámaras de seguridad del sector. Ya en la madrugada del domingo 11 de enero, el imputado ingresó a la vivienda a través de una ventana.
De acuerdo con el relato del Ministerio Público, al interior del inmueble la víctima fue inmovilizada y agredida sexualmente.
Posteriormente, el imputado la habría golpeado en reiteradas ocasiones utilizando un cilindro de gas y otros objetos contundentes, como una llave inglesa, provocándole lesiones de extrema gravedad que le causaron la muerte en el lugar.
La Fiscalía descartó cualquier vínculo previo entre la educadora y el imputado, precisando que no existía una relación de cercanía ni antecedentes de contacto entre ambos.
Huida, confesión y captura en Florida
Tras el crimen, el imputado abandonó el domicilio y se deshizo de la ropa utilizada durante el ataque.
Al día siguiente, el lunes 12 de enero, fueron compañeras de trabajo de Magdalena Burgos quienes encontraron su cuerpo, luego de acudir a su casa al no presentarse a trabajar ni responder llamados.
Mientras la Brigada de Homicidios realizaba los primeros peritajes, el imputado habría confesado a su madre la autoría del crimen, tras lo cual -según Fiscalía- la mujer le entregó $100 mil para facilitar su huida hacia Santiago.
Todo lo anterior, siendo una situación que quedó al descubierto luego de que una hermana del acusado escuchara la conversación y diera aviso a las autoridades.
Gracias a esa información, el hombre fue detenido el miércoles siguiente en la región de O’Higgins, mientras viajaba en un bus con destino a la capital.
En el marco de la investigación, las diligencias permitieron establecer la existencia de un segundo imputado, un hombre de 52 años que residía en las cercanías del domicilio de la víctima y mantenía una relación de amistad con el principal acusado.
No obstante, durante la formalización de este sábado, el tribunal determinó que los antecedentes presentados no eran suficientes para acreditar su participación directa, por lo que quedó en libertad.
La Fiscalía continúa desarrollando diligencias para esclarecer completamente las circunstancias del crimen y determinar si existen nuevas responsabilidades penales en el caso, mientras el imputado principal permanece en prisión preventiva por el delito de femicidio no íntimo.