El principal terminal aéreo del país vive una difícil situación luego del cierre de fronteras que fue decretado por el gobierno durante al menos un mes debido al elevado número de casos de coronavirus.

"Si las condiciones no cambian, la concesionaria del aeropuerto quebrará", señaló el subgerente de comunicaciones de Nuevo Pudahuel, Branko Karlezi, refiriéndose a las dificultades que representa para la industria y para ellos como empresa, las nuevas medidas impuestas por el gobierno.

En conversación con radio Concierto, sostuvo que "actualmente el aeropuerto es el desierto de Atacama. La mayoría de las aerolíneas han cancelado sus vuelos porque no hay suficientes pasajeros. La carga que llevan no puede costear el valor de un vuelo. Lo que vamos a ver va ser mucho más grave que el año pasado. Aquellas personas que incluso quieran salir no van a encontrar vuelo y los precios van a subir".

En ese sentido, aseguró que "tenemos una inversión pero no tenemos ingreso. Esto nos va a llevar a la quiebra absoluta".

Karlezi indicó que incluso desde antes de estas restricciones, el tráfico y la demanda de viajes han disminuido por la pandemia. Hay "una disminución de más del 80% de los vuelos respecto al año pasado, y esto sigue disminuyendo".

En tanto, al ser consultado sobre lo ocurrido durante el fin de semana, en el que se vio una alta ocupación del terminal justamente previo al inicio de la norma más estricta, el ejecutivo puntualizó que "la mayoría de la gente en los vuelos del día de ayer eran extranjeros residentes en Chile que se volvían por razones sanitarias, educacionales o cercanía".

Esperar a 2024

Al ser consultado sobre cuándo podría volver la normalidad en el aeropuerto de Santiago, dijo que "las proyecciones dicen que para volver al nivel que teníamos en un año como 2019, tendremos que esperar a 2024. Van a ser cinco años".

Karlezi explicó que "cuando una pandemia no está en un contrato, la DGOP tiene la obligación de modificar el contrato para reequilibrarlo. Le estamos diciendo al Estado que compartamos los costos. Estamos dispuestos a operar a costo cero mientras dure la pandemia, porque están cerradas las fronteras. Pero cuando se pase la pandemia, extendamos ese tiempo".

Y agregó: "El Estado de Chile está empujado al concesionario, a los dos grupos de inversionistas, a que quiebren. El Estado no pierde, porque se queda con un nuevo terminal aéreo, de mil millones de dólares, sin haberlo pagado, y el concesionario perdiendo 500 millones de dólares".

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