Durante años, la existencia de túneles bajo Santiago fue parte de un mito urbano. Sin embargo, esa red existe y permanece operativa hasta hoy bajo las Torres San Borja, entre las estaciones Universidad Católica y Baquedano del Metro.
Se trata de un sistema subterráneo de casi cuatro kilómetros que fue construido como parte del proyecto habitacional Remodelación San Borja, impulsado a fines de la década de 1960 durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva. La iniciativa buscaba desarrollar un barrio que integrara viviendas, servicios y espacios públicos en un mismo sector.
Los túneles conectan distintos edificios e instituciones ubicadas en el centro de Santiago. A través de ellos es posible llegar al Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), el Barrio Lastarria, la Posta Central, el Hospital Clínico y la Casa Central de la Universidad Católica, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile y el Cerro Santa Lucía.
Para qué sirven los túneles bajo las Torres San Borja
Aunque su extensión llama la atención, estos pasillos no fueron construidos como una vía de circulación para peatones.
Su principal función es albergar la infraestructura que permite distribuir agua caliente, agua fría y calefacción hacia las 21 torres del conjunto habitacional y otros edificios del sector.
Todo el sistema es administrado por la Comunidad de Servicios Remodelación San Borja (COSSBO), una central térmica ubicada bajo tierra que abastece a cerca de 7 mil hogares.
Uno de los aspectos más particulares del proyecto es que los propietarios de los departamentos de las Torres San Borja son accionistas de esta empresa, que se encarga de operar y mantener la red.
Por las cañerías que recorren los túneles circula agua a cerca de 80 grados de temperatura, permitiendo que los departamentos cuenten con calefacción por losa radiante, un sistema que continúa funcionando desde hace más de cinco décadas.
Con el paso de los años, la infraestructura ha sido modernizada. Las antiguas calderas que funcionaban con carbón y posteriormente con petróleo fueron reemplazadas por equipos que utilizan cáscaras de avellana como combustible.
La red subterránea abrirá excepcionalmente al público durante agosto en el marco del Festival OH! Stgo 2026, iniciativa que cada año organiza recorridos por edificios y espacios patrimoniales que habitualmente no están abiertos a visitas.
Las inscripciones estarán disponibles desde el 3 de julio y los cupos serán limitados.