A casi siete décadas de su muerte, una pregunta sigue abierta en Montegrande, el pueblo donde nació Gabriela Mistral y al que la poetisa nunca dejó de tener en vista: ¿se cumplió realmente la voluntad que dejó escrita en su testamento para ayudar a los niños más pobres de la localidad?
Reportajes T13 recogió el reclamo de vecinos y organizaciones de Montegrande, quienes aseguran que los beneficios que Gabriela Mistral quiso destinar a la comunidad nunca llegaron de la forma que ella imaginó.
La controversia tiene su origen en una de las cláusulas del testamento de la Premio Nobel de Literatura. En ella, la poetisa dejó establecido que "todos los dineros que se me deban o que provengan de la venta de mis obras literarias en la América del Sur, se los lego a los niños pobres del pueblo de Montegrande, Valle de Elqui, Chile"
Han pasado 69 años desde la muerte de la escritora y en la localidad existe la sensación de que ese legado nunca se materializó plenamente.
"Nunca hicieron lo que deberían haber hecho con nosotros. Ellos deberían haberse preocupado de nuestra pobreza. Me complica.", relató una habitante del sector.
El testamento también entregó a la Orden Franciscana la administración de esos recursos. Sin embargo, el destino de los dineros obtenidos a lo largo de las décadas es hoy uno de los puntos que genera más cuestionamientos.
Las dudas no solo apuntan a las ganancias generadas por la publicación de sus obras. También alcanzan a otros bienes mencionados en el testamento, como la denominada Casa de las Palmeras, una propiedad ubicada en La Serena que fue vendida por la Orden Franciscana en 1978.
En Montegrande aseguran que nunca tuvieron claridad sobre qué ocurrió con esos recursos.
Desde SLEP Elqui, organismo que asumió recientemente la administración de la Escuela Gabriela Mistral, señalaron que no tienen registro de donaciones provenientes del legado de la poetisa.
Eso sí, entregaron el documento mediante el cual el director del establecimiento informó la recepción de donaciones consistentes en polerones, 15 tablets y pendrives en los últimos años.
Inevitablemente, la discusión también se ha trasladado al ámbito jurídico. La abogada especialista en derechos de autor, María José Sepúlveda, explicó que el testamento no entregó los derechos de autor directamente a los niños de Monte Grande, sino que dispuso que los ingresos obtenidos por la explotación de las obras fueran en beneficio de ellos.
Según plantean distintos especialistas, parte de la controversia se remonta a 1978, cuando un decreto modificó la forma en que se aplicaban los derechos sobre la obra de Gabriela Mistral. Desde entonces, se instaló la interpretación de que gran parte de su producción literaria podía utilizarse sin requerir autorización ni generar pagos para quienes administraban el legado testamentario.
Actualmente, tanto el Estado de Chile como la Orden Franciscana sostienen que la obra de la escritora se encuentra en dominio público.
Consultados por Reportajes T13 sobre el destino de los recursos obtenidos por la venta de la Casa de las Palmeras, los franciscanos señalaron: "Han transcurrido casi cincuenta años desde esos hechos. Los sistemas de archivo de la época eran muy distintos a los actuales y muchas de las personas directamente involucradas ya han fallecido, por lo que existe una imposibilidad material de acceder hoy a registros o respaldos que permitan reconstruir en detalle operaciones de esa antigüedad".
Ante este escenario, la Corporación Hijas e Hijos de Gabriela Mistral anunció que prepara acciones legales para esclarecer el destino de los recursos contemplados en el testamento de la poetisa.
Su presidenta, Amara Rivera, afirmó: “Estamos tremendamente solitarios. Son muy lindas las imágenes y los reportajes, pero la vida acá es totalmente distinta. Es totalmente cruda y los niños se nos están yendo de las manos. La drogadicción nos está ganando a paso gigantes y parece que absolutamente a nadie le importa”.