No rompen cerraduras, no escalan muros ni fuerzan portones. Simplemente esperan. Y aún así, logran su cometido en edificios.

Ese es el método que mantiene en alerta a comunidades residenciales de distintos sectores de Santiago y que, según expertos en seguridad, se ha repetido en numerosas ocasiones durante los últimos meses.

La modalidad consiste en aprovechar el ingreso de vecinos, visitas o repartidores para entrar a edificios sin levantar sospechas por parte de los conserjes o encargados de la seguridad.

Una vez dentro, los sujetos permanecen varios minutos en halls, pasillos o espacios comunes simulando normalidad, observando el entorno y buscando oportunidades para sustraer especies.

Cómo funciona el método que alerta a comunidades residenciales

A diferencia de otros delitos que se pueden relacionar a departamentos, en este caso los delincuentes no necesitan evadir grandes medidas de seguridad.

Según explicó Cristian Maturana, CEO de la empresa de conserjería remota Millacero, los sujetos esperan el momento exacto para ingresar detrás de otra persona.

"Estamos viendo una forma de ingreso mucho más silenciosa. No hay una puerta violentada ni una acción evidente al inicio: el delincuente espera el momento exacto, entra detrás de alguien y se instala en el hall como si estuviera esperando o hablando por teléfono", señaló.

 

La compañía asegura haber detectado incluso a una misma persona más de diez veces intentando operar bajo este patrón.

¿Qué buscan robar?

Los sujetos observarían si existen encomiendas, bicicletas, artículos decorativos u otros objetos de fácil sustracción en áreas comunes del edificio. En muchos casos ni siquiera intentan acceder a departamentos.

La preocupación se ha concentrado especialmente en sectores de Providencia, incluyendo zonas cercanas a Ricardo Lyon, Eliodoro Yáñez, Pedro de Valdivia e Irarrázaval, aunque la modalidad también ha sido detectada en otras comunas de la Región Metropolitana.

¿Qué sucede en edificios con conserjería?

A pesar de contar con conserjes activos, las comunidades residenciales que cuentan con ese servicio también se han visto vulneradas por estos antisociales. 

"A veces entran detrás de un vecino o de un repartidor mientras uno está atendiendo otra cosa. Por eso ahora estamos reforzando que toda persona se identifique antes de entrar", explicó Héctor Vásquez, conserje de un edificio de Providencia.

Ante este escenario, especialistas recomiendan reforzar los controles de acceso, evitar que personas desconocidas ingresen detrás de residentes o repartidores y reportar inmediatamente cualquier permanencia sospechosa en sectores comunes.

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