El Parque Cerro Chena fue presentado como uno de los proyectos urbanos más ambiciosos de la Región Metropolitana. Con 55 hectáreas de áreas verdes, ciclovías, zonas deportivas, espacios recreativos y un santuario remodelado, la iniciativa busca beneficiar a cerca de tres millones de habitantes de la capital.
Pero cuando faltan apenas meses para su inauguración, el proyecto enfrenta un insólito problema que podría comprometer su futuro: nadie quiere hacerse cargo de los recursos necesarios para mantenerlo funcionando.
El punto central de la disputa es económico: Es que el parque requiere cerca de $4 mil millones de pesos anuales para financiar riego, jardinería, seguridad, limpieza y conservación de la infraestructura. Y actualmente esos recursos no están asegurados.
¿Por qué se habla de perder US$50 millones?
Según el gobernador Claudio Orrego, si el parque es entregado sin un plan de mantención permanente, gran parte de la inversión realizada corre riesgo.
"Si termina la empresa y se va y no se hace la mantención, es probable que todas las áreas verdes y los árboles plantados se pierdan", advirtió.
"Dejar botado un parque de 50 millones de dólares es algo que es incomprensible para la ciudadanía y para el país", añadió.
El origen de la disputa por el Parque Cerro Chena
Orrego sostiene que existía un compromiso histórico del Parque Metropolitano, dependiente del Minvu, para hacerse cargo de la administración del recinto una vez terminado.
El ministro de Vivienda, Iván Poduje, rechaza esa versión y afirma que no existe ningún acuerdo formal vigente que obligue a la cartera a financiar la operación del parque.
"El Ministerio de la Vivienda no tiene recursos para mantener este parque", señaló.
La autoridad agregó que incluso durante la administración anterior ya se había rechazado destinar recursos para ese fin debido a restricciones presupuestarias.
Parque Cerro Chena: ¿Qué puede pasar ahora?
El conflicto llega en un momento clave. El Parque Cerro Chena tiene programada su inauguración para septiembre de este año y registra un avance cercano al 90%.
Si no aparece una fórmula de financiamiento antes de esa fecha, existe el riesgo de que una de las inversiones urbanas más grandes realizadas en la zona sur de Santiago abra sus puertas sin recursos suficientes para garantizar su conservación.
Como se diría popularmente, el proyecto se trata de una "bomba de tiempo".