La Teletón 2026 volvió a contar con uno de sus grandes aportantes. Se trata del empresario chileno José Luis Nazar, quien realizó una donación de mil millones de pesos durante la jornada de clausura, sumándose a la lista de millonarios aportes que ha entregado a la cruzada solidaria a lo largo de los años.
Su regreso al Estadio Nacional había generado expectación por un anuncio especial: esta vez quería presentar públicamente a su esposa, la arqueóloga dominicana Kathleen Martínez.
El propio empresario había adelantado sus planes en conversación con Las Últimas Noticias (LUN).
"Este año voy a presentar a mi esposa, de la cual estoy muy orgulloso. Este año inaugura una exposición en Alejandría (Egipto)", comentó al medio.
Sin embargo, su participación tuvo un giro debido a una complicación de salud que afectó sus planes para esta edición de la Teletón.
Aun así, Nazar concretó su aporte a la campaña. A las 00:25 horas, realizó una donación de mil millones de pesos, cifra que iguala el monto que había entregado en la edición de 2008.
Las millonarias donaciones de José Luis Nazar a la Teletón
La participación de José Luis Nazar en la cruzada solidaria no es nueva. El empresario ha protagonizado algunas de las donaciones más importantes de las últimas décadas.
En 2008, realizó un aporte de mil millones de pesos, una cifra que volvió a alcanzar durante la edición de este año.
Posteriormente, en 2016, entregó un millón de dólares. La misma cantidad aportó dos años después, en 2018, cuando esa suma equivalía aproximadamente a 670 millones de pesos.
De esta manera, su contribución de 2026 se suma a una trayectoria de importantes aportes económicos a la fundación.
De vender en un bazar en Santiago a construir su fortuna en Estados Unidos
La historia de José Luis Nazar comenzó lejos de las grandes cifras que hoy se asocian a su nombre.
A los 25 años dejó Chile y cerró el pequeño bazar que tenía en calle Mac Iver, en el centro de Santiago. Era 1972 y decidió trasladarse a Los Ángeles, Estados Unidos, para buscar nuevas oportunidades.
Sus primeros años estuvieron marcados por trabajos muy distintos a los negocios que desarrollaría posteriormente. Comenzó lavando platos y barriendo pisos, mientras intentaba encontrar una actividad que le permitiera progresar.
El punto de inflexión llegó con la enseñanza del inglés. Nazar impulsó un sistema de cursos puerta a puerta que terminó convirtiéndose en Inglés sin Barreras, un programa dirigido principalmente a la población latina inmigrante que buscaba aprender el idioma.
El proyecto tuvo un importante crecimiento y, después de obtener resultados económicos, decidió venderlo para dedicarse a otro de sus intereses: el negocio de los vinos.