Impacto han generado las imágenes que salieron a la luz del violento ataque ocurrido en la localidad de Coliumo, en Tomé, donde un grupo de sujetos irrumpió en una viviend para secuestrar al dueño de casa, quien posteriormente fue asesinado.
Los registros dan cuenta de la violencia con la que actuaron los atacantes, quienes ingresaron al domicilio en cuestión de segundos y derribaron el portón de entrada. De acuerdo con lo que informó la Fiscalía, los criminales amenazaron y maniataron a la familia para saber del paradero del hijo de la víctima fatal, un joven de 20 años, quien no estaba en el lugar al momento de los hechos.
Al no lograr ubicarlo, los atacantes intentaron llevarse por la fuerza a una mujer y a un niño de seis años, buscando presionar a la familia para que revelara el paradero del joven.
En medio de la situación, el dueño de casa intervino para impedir que se llevaran a sus familia. "Llévenme a mí", le habría suplicado la víctima a los delincuentes.
De acuerdo con antecedentes recopilados, la víctima se intentó resistir mientras los atacantes buscaban subirlo al auto. En ese contexto, dispararon al menos diez veces contra la víctima, quien murió en el antejardín de su casa.
Revelan conflicto entre familias de imputados y de víctima fatal en Tomé
Tras el ataque, uno de los elementos clave en la investigación fue una llamada realizada por los propios agresores luego de concretar el crimen, la cual permitió avanzar en otras diligencias.
Según se conoció, tras el asesinato los sujetos se contactaron con el líder de una banda dedicada al narcotráfico que ya estaba siendo investigada en Talcahuano, lo que derivó en un operativo que terminó con la detención de 13 personas: cuatro vinculadas directamente al homicidio y otras nueve pertenecientes a dicha organización.
La víctima era un hombre dedicado al trabajo como agricultor, maestro y empresario. No mantenía antecedentes penales.
Por su parte, el fiscal Felipe Calabrano Garrido afirmó que "el delito en sí quedó grabado en las cámaras de vigilancia de la casa de la víctima". Además, agregó: "Hay un contexto previo que habría iniciado con una quitada de drogas, que habrían realizado parientes de la víctimas a los imputados. Eso habría generado una dinámica sucesiva de amenazas, disparos, incendio de un inmueble, lo que terminó con el hecho del 6 de abril. Fueron a buscar al hijo de la víctima, y para tratar de obtener que él apareciera secuestraron a su padre".
En el marco del proceso judicial, el defensor de dos de los imputados, César Ramírez Burgos, sostuvo: "Sostenemos su absoluta inocencia de los cargos que se le imputan. Hay un plazo de investigación en el que queremos aclarar por qué ellos dos no tienen ninguna participación en los hechos".
"Hay videos que son precisamente los que excluyen la participación de mis dos representados, porque no son coincidentes sus corporalidades con las de las personas que yo represento".