El testimonio de la mujer que sobrevivió al brutal ataque de un femicidio frustrado y violación ocurrido el 14 de agosto del año pasado en Puerto Natales, vuelve a cobrar relevancia luego de que la defensa del condenado, German Miranda Catalán, solicitara la anulación de la sentencia de 26 años de cárcel.
El ataque ocurrió luego de que ella rechazara a un hombre a través de mensajes. No existía una relación previa ni un vínculo afectivo. Según su relato, el agresor llegó hasta su domicilio con un plan previamente organizado. “Llevaba todo, cintas, cuerdas, un cuchillo”, recuerda. La violencia fue extrema y prolongada. "Fui amarrada de manos y pies, con una soga alrededor del cuello, y sometida a torturas físicas y sexuales" relata la víctima. Solo logró sobrevivir gracias a una estrategia desesperada para ganar tiempo y alertar a Carabineros, cuya llegada impidió que el ataque terminara en un femicidio consumado.
Situación actual y efectos persistentes del ataque
A pesar de la gravedad de los delitos, denuncia que no ha recibido apoyo psicológico ni acompañamiento estatal. “No estoy con tratamiento, no estoy con sicólogo, no he recibido ningún tipo de ayuda del Estado”, afirma. A esto se suma lo que describe como una constante revictimización, comenzando por versiones iniciales según menciona la víctima donde intentaron presentar el caso como un conflicto de pareja, algo que ella rechaza categóricamente ya que nunca había visto antes a su agresor.
La mujer también acusa la pérdida de evidencia clave, como registros de su teléfono celular que estaban en poder de la PDI, lo que aumentó su sensación de indefensión. Antes del ataque, estudiaba Trabajo Social, trabajaba y sostenía económicamente a su familia.
Su mayor preocupación ahora es la posibilidad de que la sentencia sea rebajada. Considera inaceptable que se intente minimizar la gravedad de los hechos, más aún cuando, según su testimonio, el condenado ya contaba con antecedentes por violencia intrafamiliar y violación. “Es un peligro para la sociedad”, advierte, recordando que la condena es de 26 años, 13 por femicidio frustrado y 13 por violación.