Las dificultades para utilizar el transporte público y desplazarse por las veredas pueden marcar una diferencia importante en los tiempos de viaje. Así lo evidenció una medición realizada en Santiago por el Centro Avanzado de Transporte, Logística y Competitividad Económica (CATLEC), que detectó brechas de hasta un 40% en los desplazamientos de personas con movilidad reducida respecto de quienes no presentan estas condiciones.

El estudio, desarrollado el martes 27 de octubre, reunió a más de 40 participantes, 13 de ellos con movilidad reducida, para comparar las condiciones y los tiempos que enfrentan distintos grupos al realizar trayectos cotidianos por la capital.

Los resultados mostraron que las diferencias pueden traducirse en entre 15 y 20 minutos adicionales de viaje, dependiendo de la distancia recorrida y del medio de transporte utilizado.

La actividad fue liderada por los investigadores Camila Leigh, académica de la Universidad Andrés Bello (UNAB); Patricia Galilea y Sebastián Raveau, académicos de la Pontificia Universidad Católica de Chile (UC).

Buses, Metro y veredas: las barreras que aumentan los tiempos de viaje

La medición permitió identificar que las dificultades no se concentran exclusivamente en los vehículos de transporte público. También aparecen durante los desplazamientos hacia los paraderos y estaciones, especialmente cuando las condiciones de la infraestructura peatonal no son adecuadas.

El investigador CATLEC y académico UC, Sebastián Raveau, explicó que las diferencias dependen tanto de la distancia como del medio de transporte escogido.

"Los factores que influyeron en la diferencia de tiempo fueron, por un lado, la distancia: viajes más largos implican una mayor diferencia. Y también, por otro, los modos de transporte que usaron las personas", señaló.

El académico agregó que quienes utilizaron buses encontraron mayores obstáculos, principalmente durante el ascenso y descenso de los vehículos. A esto se sumaron los tiempos necesarios para llegar desde sus hogares hasta los paraderos o estaciones.

Raveau también apuntó a las condiciones de las veredas, cuya calidad puede dificultar todavía más los desplazamientos de las personas con movilidad reducida.

Las experiencias, además, variaron dependiendo del tipo de discapacidad. Patricia Galilea, investigadora CATLEC y directora de Compromiso Público, Diversidad y Comunidad de la Escuela de Ingeniería UC, explicó que las personas con menor grado de visión manifestaron una mayor preferencia por el Metro.

En cambio, quienes presentan alguna discapacidad física tendieron a preferir los buses. En este último grupo, una de las principales dificultades identificadas no estuvo relacionada directamente con la infraestructura, sino con el comportamiento de otros pasajeros.

"El resto de los pasajeros no le daban prioridad para utilizar los asientos o espacios reservados", advirtió Galilea.

La académica recalcó que respetar estos espacios es fundamental para facilitar la participación de las personas con discapacidad en actividades cotidianas, como estudiar y trabajar.

Los testimonios de quienes enfrentan estas dificultades a diario

La actividad también permitió conocer las experiencias de los propios participantes y las barreras que encuentran habitualmente al utilizar el transporte público.

Julio Ibarra, usuario de silla de ruedas y presidente fundador de la Fundación Sillas en Movimiento, sostuvo que, aunque la accesibilidad ha mejorado durante los últimos 15 años, todavía existen problemas relacionados con la falta de educación y conciencia de la comunidad.

"Nos estamos topando con la cultura de la gente, que es muy irresponsable al usar los ascensores en el Metro y los echan a perder. Son personas sin ninguna necesidad de usarlos. También personas que, cuando queremos usar las zonas preferentes en el metro, ni se mueven. Entonces, hay una falta de consciencia en la comunidad", comentó.

Por su parte, Cristopher Martínez, participante con discapacidad visual, destacó la ayuda que recibió durante el recorrido, aunque advirtió que las condiciones de las calles siguen representando un obstáculo.

"Para mí siempre es necesaria la ayuda de la gente. Eso permite que el día de mañana ellos también presten asistencia a otros que lo requieran. Así que muy amable la gente, pero las calles tienen muchas veces obstáculos, no hay mucho piso podotáctil", relató.

Como ejemplo, mencionó el trayecto que realizó desde el sector de Arturo Prat hasta la estación Universidad de Chile, donde el piso podotáctil recién comenzaba al ingresar al Metro.

CATLEC busca impulsar ciudades más accesibles

La medición forma parte de la línea de investigación de CATLEC denominada "Sistemas de transporte para ciudades habitables y competitivas", que busca promover alternativas de movilidad urbana sostenibles, accesibles y eficientes.

Camila Leigh, investigadora CATLEC y académica de la sede Viña del Mar de la UNAB, destacó que este tipo de iniciativas permite visibilizar las dificultades que enfrentan distintos grupos de personas al desplazarse por la ciudad.

La académica planteó la importancia de generar espacios de conversación con distintos actores para avanzar hacia ciudades más habitables.

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