Tomar el sol tendido en una playa paradisíaca es una escena más típica del Caribe o del Sudeste Asiático que del Medio Oriente. Pero Arabia Saudita quiere que esto cambie.

El fondo soberano saudí (PIF por sus siglas en inglés) anunció esta semana sus planes de convertir parte del Mar Rojo en una zona turística.

El PIF quiere delimitar una "laguna con 50 islas naturales vírgenes" que se extendería entre las ciudades costeras de Umluj y Al Wahj, separadas por 200 kilómetros.

El proyecto se denomina El Mar Rojo y se desarrollará en conjunto con las "compañías hoteleras líderes en el mundo", según reveló este lunes el fondo en una nota de prensa.

Apertura al turismo

En ese país, gobernado por una monarquía que practica un islam conservador, mujeres y hombres no pueden bañarse en la misma playa y el código de vestimenta se ciñe a lo que manda la sharia o ley islámica.

Actividades y productos que otras culturas asocian al ocio y que abundan en las zonas turísticas como el alcohol, el cine o el teatro también están prohibidos.

Además, las visitas a su territorio están muy restringidas.

El perfil de los viajeros que recibe se suele limitar a quienes acuden por cuestiones de negocios y a peregrinos musulmanes que, como les exige su religión, deben visitar la ciudad de La Meca al menos una vez en la vida.

El anuncio del proyecto El Mar Rojo significa la apertura del país al turismo.

El área que abarca será "semi autónoma" y tendrá leyes "a la par de los estándares internacionales", algo que algunos medios de comunicación han interpretado como la posibilidad de que las mujeres puedan utilizar bikini en sus playas, aunque este punto no ha quedado claro.

Esta zona también contará con vías de acceso por mar y aire libres de visa "para la mayoría de nacionalidades".

Historia y naturaleza

La construcción empezará durante el tercer cuatrimestre de 2019 y se espera que la primera fase, con hoteles y "unidades residenciales de lujo", esté lista en 2022.

El complejo está pensado para "viajeros de lujo venidos de todo el mundo en busca de los niveles más altos de calidad y servicio".

Arabia Saudita ha enfatizado el valor ecológico del proyecto, que se encuentra a pocos kilómetros de "una de las reservas naturales más diversas del reino" que incluye volcanes dormidos "cautivadores".

También se podrá acceder con facilidad a las ruinas de la antigua ciudad de Mada'in Saleh, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Economía diversa

El 70% de los ingresos del reino proceden del petróleo.

Pero el valor de este activo ha caído más del 50% en los últimos tres años.

Por eso, Arabia Saudita fundó el año pasado el PIF con el fin de diversificar la economía. El príncipe heredero, Mohammed bin Salmán, lleva las riendas del fondo.

Pese a las restricciones, el turismo es la segunda industria más importante del país. Pero no está muy explotado y se limita a la visita de los peregrinos.

Con El Mar Rojo, el gobierno busca "crear un sector hotelero que funcione todo el año" y "promover la conservación cultural y el estímulo económico".

Una vez esté en marcha, el proyecto creará 35.000 puestos de trabajo y aportará al reino cerca de US$4.000 millones anuales, según las estimaciones del PIF.

Publicidad