Por Cristián Rivas

Fueron dos días seguidos de declaraciones polémicas sobre Codelco. Primero fue Nelson Pizarro, con su polémica frase "No hay plata viejo, entiéndeme, no hay un puto peso", y ayer fue el turno del presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre y también director de la estatal, Raimundo Espinoza, quien desempolvó parte de sus viejas frases de batalla al afirmar que a la cuprífera "se le ha estrujado como una vaca lechera”, en referencia a que el Estado no le ha entregado los recursos necesarios para que desarrolle su colchón de proyectos.

Sus palabras tuvieron eco en varios ex ejecutivos y directores de la compañía, que alineándose con Espinoza recuerdan que esta lucha para conseguir recursos ha sido constante entre todas las administraciones que ha tenido la compañía, versus los distintos ministros que han pasado por  Hacienda en la última década.

“Todo el tiempo que estuve como director en Codelco la capitalización fue, y ha seguido siendo, el tema principal al interior de la empresa. Incluso hicimos ver en muchas oportunidades al Congreso que si no se hacían las inversiones necesarias iba a llegar un momento en que la empresa no iba a tener muchas opciones. De tanto anunciar al lobo, al final el lobo llegó”, describe el reconocido ex director de la estatal, Jorge Bande, y que actualmente es parte del directorio del Centro de Estudios del Cobre (Cesco).

Como referencia, recuerda que mientras la empresa ha entregado al Fisco casi US$ 100.000 millones en excedentes en sus cuatro décadas de vida, los aportes de capital entregados por el Estado apenas sumaron US$ 10.000 millones, es decir, apenas el 10% del total, muy por debajo de compañías mineras privadas, que habitualmente dedican por lo menos el 50% de sus ganancias para su crecimiento orgánico.

Sus palabras refuerzan la idea de varios otros ex ejecutivos que sostienen que el error fundamental que se ha cometido por parte del Ejecutivo es que no ha tenido una mirada de largo plazo sobre la empresa, sino más bien ha funcionado en base a los años que dura cada gobierno y su preocupación por mantener las cuentas fiscales en orden.

En esa línea, Bande acusa que esa política se evidenció con fuerza en el gobierno anterior. “Efectivamente fue la política durante el gobierno de (Sebastián) Piñera, cuando se dijo ‘muchachos, endéudense hasta el punto que se ponga en riesgo el rating y en ese momento vamos a poner plata’, y ahora, cuando se llega a este punto de endeudamiento la plata no está”, recalca.

Otros altos ejecutivos que han trabajado en la compañía dicen que la decisión de Hacienda en no capitalizar la compañía ha sido recurrente en distintos gobiernos. Mencionan varios momentos de su historia de negocios en que esto ha quedado en evidencia. Por ejemplo, cuando en 2002 el entonces presidente ejecutivo Juan Villarzú no logró convencer a Hacienda de elevar en US$ 200 millones su derecho de compra de la entonces Disputada de Las Condes; o cuando en 2012 tuvo que recurrir a una asociación con Mitsui para no perder su opción de compra del 49% de esa misma compañía.

Esta falta de recursos propios también derivó en que debiese firmar un acuerdo con la China Minmetals para desarrollar Gaby, incluyendo un contrato con precios futuros que finalmente le jugó en contra; o cuando debió vender  un porcentaje de El Abra para financiar la construcción de Radomiro Tomic, entre otras jugadas mencionadas.

“Todo eso demuestra que el Estado y en específico el ministerio de Hacienda nunca ha tratado a Codelco como una empresa que requiere capital”, dice un ex ejecutivo.

Reducir costos es fundamental

Si bien reconoce que capitalizar a la compañía es fundamental pensando en su futuro, el ex presidente ejecutivo de la estatal, José Pablo Arellano, dice que el énfasis de Codelco por estos días debiera estar centrado más que nada en reducir los costos.

“Uno no se puede distraer, la tarea principal de hoy es bajar los costos, porque los precios del cobre han bajado mucho. Codelco es capaz de tener una productividad mayor, porque en el pasado, con precios más bajos, lograba tener buenos resultados”, describe como idea fuerza.

Sólo en 2015, la compañía que hoy dirige Nelson Pizarro redujo sus costos en unos US$ 1.000 millones, ejercicio que ya viene realizando desde hace varios años.“Sí, pero todavía no es suficiente, porque aún hay pérdidas. Mientras no se superen las pérdidas, a Hacienda le seguirá costando una decisión de capitalización. El valor actual del cobre es el mismo precio promedio, corregido por inflación, de los últimos 100 años. Como lo anormal fueron los precios que tuvimos durante el súper ciclo, la compañía debe seguir trabajando para funcionar en base a estos precios que son normales”, recalca Arellano.

El precio del metal se cotiza actualmente en torno a US$ 2,1 por libra, y la estimación de muchos operadores mundiales es que podría seguir bajando durante todo 2017. En sus mejores tiempos, el metal rojo incluso superó los US$ 4 por libra.

El acento en los costos –dice Arellano- no implica descuidar los proyectos de la cuprífera. “Desde luego que Codelco tiene que hacer los proyectos estructurales, porque se trata de la sobrevivencia futura. Por supuesto que hay que revisarlos, porque fueron diseñados en un momento de costos de inversión más altos, y además hay que financiarlos. Pero la parte financiamiento es comparativamente la más fácil”.

¿Sin importar su deuda actual de US$ 14.000 millones? “Sí importa, desde luego. Pero Hacienda no puede arriesgarse a que la empresa pierda su buena clasificación de riesgo, porque eso haría que se encarezca su deuda y sería mal negocio para todos. Creo que en estas circunstancias, el Estado va a tener que capitalizar. ¿Cuánto? Lo necesario para que la firma no vaya a perder su investment grade”, concluye Arellano.

El rol de Raimundo Espinoza

Entre varios directores consultados, se destaca que las declaraciones realizadas ayer por Raimundo Espinoza reflejan lo que ha defendido por largo tiempo, tanto él como los sindicatos de la firma. “Si yo fuera ministro de Hacienda, diría perfecto, sentémonos en la mesa tal como plantea Raimundo Espinoza”, dice un ex director.

El problema es que mientras Espinoza maneja bastante bien su doble rol de director de la empresa y presidente de sus sindicatos, el grueso de quienes está hacia abajo tiene una visión más radical. 

“Los sindicatos que están debajo de Raimundo son bastante chúcaros, particularmente los de Chuquicamata y Salvador. Entonces, su capacidad de maniobra también es limitada”, relata otro directivo.

Por eso, se critica la visión de defensa de Espinoza hacia el actuar de los sindicatos, que se han mostrado opositores a cambios en la estructura interna de Codelco, que permitan efectivamente mejorar sus productividad y reducir sus costos.

Por ejemplo, se menciona a Chuquicamata como la división que hoy por hoy ha bajado mayormente sus resultados, pero su dotación ha permanecido casi sin reducciones. Ese tema cobra especial importancia lo que queda de este año, cuando se negocia el contrato colectivo en Salvador, y se viene una operación similar en Chuqui durante 2017.

“Está bien, una cosa es pedir, pero ¿qué están dispuestos a entregar? Lo que falta es lo que ellos van a entregar… Raimundo plantea que hace falta un acuerdo nacional entre el gobierno, Codelco y los trabajadores, sino esto no resulta. Eso significa dejar muchas posiciones e intereses de lado”, concluye Bande.

Hoy día clave

Pero sin duda, los ojos estarán puestos hoy en Nelson Pizarro, quien entregará los resultados de la compañía, oportunidad en la cual se espera que haga uno de los discursos más desgarradores, y duros de Codelco.

Pizarro no sólo reiterará la apretada situación financiera por la que atraviesa la compañía, sino que también entregará -“sin anestesia”- las razones de por qué se llegó a esta situación, y es altamente probable que hable de quienes son los responsables de que Codelco llegara a tan alto nivel de endeudamiento.

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