Si el presupuesto fue una de las pruebas difíciles que debió enfrentar el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, este año; esta nueva versión del Chile Day en Nueva York será el examen más complejo que le tocará dar ante el mundo financiero internacional.

Hoy parte el segundo Chile Day de este año. Una cita diferente a las anteriores, con un sello distinto, porque estará mucho más dirigido a inversionistas extranjeros, clasificadoras de riesgo, analistas que cubren a Chile e inversionistas finales que apuestan en acciones y bonos chilenos.

Para los analistas, esta cita es vista como una prueba compleja, porque serán muchas las preguntas que deberá responder el ministro de Hacienda.

Por eso, también será una buena oportunidad para que pueda contar todo lo que está pasando, partiendo por exponer las razones que tuvo para diseñar un presupuesto mucho más restrictivo. Asimismo, tendrá que dar cuentas de lo qué está pasando con la reforma de pensiones, que es una reforma que se sigue con mucho interés fuera de nuestras fronteras, dado que Chile es, de alguna manera, un modelo del sistema de pensiones para otros países.

Se espera que el selecto grupo que participará en las reuniones cerradas con el ministro, pregunte cuál es el panorama que se vislumbra hacia el próximo año y las posibilidades que tiene Chile de remontar en materia de crecimiento.

La avalancha de preguntas

Hay bastante interés de extranjeros en conocer lo que el ministro vaya a presentar en estos dos días en Nueva York y también tensión y expectación por las preguntas complejas que le puedan hacer. Sin embargo, cercanos a Valdés destacan que el economista se mueve con soltura en este mundo, que se siente entre pares. Fue economista jefe para América Latina del banco de inversión Barclays Capital en la gran manzana, por lo tanto tiene conocidos, amigos en estos círculos.

No en vano hace unos meses no titubeó en viajar a reunirse con las clasificadoras de riesgo, a quienes prometió rigurosidad en la regla fiscal, lo cual le permitió mantener intacto el rating de Chile, mientras a otros les cambiaban las perspectivas.

Hoy vendrá con un presupuesto ajustado, con un gasto que crece 2,7%, por debajo de lo proyectado por los analistas y con el cual sella el compromiso de hace unos meses de no ceder a las presiones de gasto y en medio de un proceso de elecciones.

Pero también tendrá que explicar por qué este presupuesto implicará un endeudamiento mayor que llevará a la deuda nacional a niveles de 25,3% del PIB a finales de 2017, con lo cual el país perderá el estatus de ser el único acreedor neto de la región.

Analistas e inversionistas le preguntarán por qué desechó el uso de fondos soberanos y de cuánto más se puede estirar la deuda fiscal.

También estarán las preguntas incómodas de qué le pasó a Chile y  de cómo enfrentará las nuevas demandas ciudadanas sin caer en presiones ante un año de elecciones.

Y es que el mundo financiero no sólo le pedirá las razones de por qué el crecimiento está por debajo del 2% o de cómo está viendo las perspectivas para el cobre; también insistirá en que se den los fundamentos de por qué el potencial de crecimiento de la economía cayó a 3,6%. Ahí las preguntas apuntarán a si Chile está pasando por el mal momento puntual del cobre, o si sencillamente salimos de la primera línea y empezamos a presentar problemas estructurales, que golpean además la inversión.

A los analistas les interesará conocer la posición de Valdés para enfrentar las nuevas demandas ciudadanas, donde el tema de pensiones es clave. Todos quieren saber qué pasará con las pensiones chilenas, el modelo que seguirá Chile y hasta donde las AFP verán restringido su crecimiento.

No es un tema menor, porque Chile es un referente en esta materia y, además, porque las dos AFP que están más complicadas, Cuprum y Provida, son controladas por capitales extranjeros y particularmente de Estados Unidos.

Y, probablemente, rematarán la ronda de preguntas con el fondo de infraestructura. La gran promesa que hicieron Valdés y Undurraga en el último Chile Day de Londres, y que está entrampado por las dudas que han surgido en torno a su funcionamiento.

Por tanto, este será un Chile Day distinto. Sin tanta pompa y con más preguntas incómodas y donde en sus respuestas Valdés se jugará el que los grandes inversionistas, clasificadoras y bancos de inversión, sigan creyendo en un país llamado Chile.

Publicidad