¿Habrá llegado la hora de sacar los dólares y los euros de debajo del colchón, para cambiarlos por yuanes?

Eso es lo que algunos podrían pensar 24 horas después de la declaratoria de la moneda china como una divisa oficial de reserva por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La medida es vista como un reconocimiento al creciente poder económico de China.

Apenas otras cuatro monedas gozan de ese reconocimiento por el FMI: el dólar estadounidense, el yen, el euro y la libra esterlina.

Pero los expertos advierten que todavía falta para que se vuelva tan usual entre el público de todo el mundo tener yuanes como lo es ahorrar en dólares.

Los usuarios

Es un hecho que el yuan está siendo usado cada vez más en la economía mundial.

Un informe de Swift, una firma especializada en gestionar transacciones internacionales, reveló en octubre pasado que la moneda china ocupaba el quinto lugar a nivel global en términos de su uso para pagos internacionales.

Mientras que el dólar representa el 43% del total de esas transacciones, el yuan da cuenta del 2,5% de ellas.

Y el poderío del yuan va en aumento.

Según la firma financiera Nomura Securities, el volumen diario de comercio de esa moneda se triplicó entre 2010 y 2013, pasando de US$34.000 millones a US$120.000 millones.

Y se espera que la decisión del FMI ayude a consolidar esta tendencia en el futuro.

Pero el impacto de la recién anunciada inclusión de la divisa china en la canasta de monedas del FMI no se sentirá por ahora.

"El yuan no formará parte de la canasta hasta septiembre de 2016, así que la medida no tendrá ningún impacto inmediato", advierte la corresponsal de negocios en Asia de la BBC, Karishma Vaswani.

Sin sobresaltos

Tambien, asegura nuestra corresponsal, para que la divisa realmente asuma el papel de moneda global, tienen que resolverse aún ciertas dudas acerca de la transparencia en el manejo que hacen las autoridades chinas.

Persisten dudas sobre la turbulencia que experimentó la moneda hace unos meses.

"La devaluacion efectiva del yuan tomó a los mercados por sorpresa. El Banco Central chino recibió muchas críticas por supuestamente haber manejado mal la comunicación acerca de cómo se dieron esos eventos", asegura Karishma Vaswani.

Por lo que la experiencia de las fluctuaciones pasadas podría asustar a algunos inversores.

"Los funcionarios chinos ahora estarán todavía bajo mayor presión y escrutinio para enviar el mensaje correcto", dice Karishma Vaswani de la BBC.

"El mundo estará observando para ver que clase de impacto tendrá en los mercados internacionales un mayor volumen de circulación del yuan", apunta el corresponsal.

Algo similar piensa Ann Lee, catedrática profesora de la Universidad de Nueva York, quien le dice a BBC Mundo que el impacto definitivo está por verse.

Para la catedrática, la demanda por la moneda china aumentará "a medida que más gerentes se den cuenta que tienen que incluir a China como parte de su estrategia de diversificación. Pero ese desarrollo tomará años", advierte.

Economías de escala

Otros son todavía más escépticos sobre el impacto práctico de la medida.

"La designación por parte del FMI tiene efectos importantes geopolíticos, no tanto en el mercado", le dice a BBC Mundo Steve Hanke, profesor de la Universidad Johns Hopkins y asesor en temas financieros de varios gobiernos latinoamericanos en los últimos años.

"Siempre hay una divisa internacional dominante, debido a las ventajas que le dan las economías de escala", advierte Hanke.

"Es muy dificil desbancar a esa moneda, en los últimos 2.000 años el plazo promedio de su dominación es de cerca de 300 años".

Y para el experto, el yuan está lejos de desbancar todavía al dólar en su posición dominante como moneda global de los negocios. Y en cualquier caso, una parte importante de este comercio va a estar en manos de grandes inversores.

La gente del común

Pero, ¿qué significa todo esto para una persona del común pensando en comprar algunos yuanes?

Parece evidente que, por el momento, la facilidad de adquirir dólares en casi todo el mundo será mucho mayor que la de la divisa china.

Por lo que los economistas llaman "costos de transacción" para negocios en esta moneda podrían ser más altos en el futuro previsible.

Y por supuesto, la designación del FMI no ofrece ninguna garantía sobre la fluctuación que pueda tener el valor de esa moneda.

Por lo que, a los que piensan que puede ser el momento para vender unos cuantos dólares o euros para comprar yuanes, el hecho que la moneda de Pekín sea reconocida como divisa de cambio por la entidad multilateral no quiere decir necesariamente que invertir en ella sea un buen negocio, particularmente en el corto plazo.

Si algo caracteriza a los mercados de divisas, son las frecuentes fluctuaciones en la tasa de cambio.

Por lo que comprar los yuanes puede tener los mismos riesgos que comprar otras monedas, sean de la canasta del FMI o no.

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