Bloomberg

El gobierno chileno no gastará la ganancia extra generada por la fuerte el alza que han experimentado los precios del cobre en el presupuesto que se anunciará este mes, dijo el nuevo ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, quien se comprometió a atenerse a las estrictas normas fiscales del país.

Incluso con el cobre en un máximo de tres años y dinero ingresando nuevamente a las arcas fiscales, el gobierno mantendrá un control estricto sobre el gasto, reduciendo el déficit fiscal, dijo Eyzaguirre después de una semana en el puesto ministerial.

"Tiene que ser un presupuesto austero", dijo el ministro. "Ser más conservador fiscalmente en un año de elecciones no es tarea fácil, pero para eso estamos".

Cualquier persona que espera un cambio en la política del gobierno después de la renuncia de todo el equipo económico y la designación de Eyzaguirre la semana pasada, puede olvidarlo. El nuevo ministro de Hacienda dice que no se puede encontrar a dos personas con puntos de vista económicos más similares que él y su predecesor y buen amigo, Rodrigo Valdés. La importancia de la disciplina fiscal es fundamental para esos puntos de vista.

La credibilidad de Chile "es uno de los activos más importantes que tiene la economía chilena", dijo Eyzaguirre durante una entrevista en su oficina en Santiago. Un gasto más alto podría aumentar los costos de préstamos y "es mejor no tentar al diablo".

El cobre, que representa cerca de la mitad de las exportaciones chilenas, llegó a subir a US$3,18 la libra esta semana, un aumento del 44 por ciento en el último año. Cada centavo de aumento en el precio promedio del cobre para el año representa US$50 millones de ingresos adicionales para el gobierno.

Regla Fiscal

La regla fiscal de Chile, introducida por Eyzaguirre cuando fue ministro de Hacienda de 2000 a 2006, manifiesta que el gobierno debe equilibrar sus libros, excluyendo cualquier ingreso inesperado proveniente del ciclo del cobre y por sobre el crecimiento de tendencia.

El gobierno no ha cumplido con ese objetivo en todos los años menos en 2009, pero ahora apunta a reducir el déficit en un cuarto de punto del producto interno bruto cada año desde alrededor el 1,7 por ciento en 2017. El déficit general ha estado aumentando durante cinco años.

La falta de cumplimiento de la meta fiscal y el aumento de la deuda llevó a Fitch Ratings y S & P Global Ratings a rebajar la calificación crediticia de Chile en los últimos dos meses. Fitch redujo a Chile a "A", al mismo nivel de Irlanda y Japón.

El persistente énfasis en la prudencia fiscal es una mala noticia para los empleados del estado que actualmente están negociando un aumento salarial para el próximo año.

"Hay muy poca holgura para la negociación con el sector público", dijo Eyzaguirre. "Sus expectativas de ganancias de salarios reales tienen que ser muy moderadas".

Buen comienzo

El mandato de Eyzaguirre ha llegado en un momento auspicioso para la economía chilena. Después del más prolongado período de débil crecimiento desde principios de los años ochenta, las exportaciones están repuntando gracias a los precios más altos del cobre y la demanda de los consumidores está aumentando.

La producción industrial registró un crecimiento del 3,3 por ciento en julio respecto de un año antes, en comparación con las proyecciones de economistas de 0,3 por ciento, el ritmo más rápido en dos años y medio. El índice mensual de actividad económica, Imacec, un indicador del crecimiento del PIB, se expandió 2,8 por ciento en el mismo período.

Después de meses de descensos, las estimaciones de analistas para el crecimiento económico, al menos para el próximo año, están empezando a subir.

Más razones para mantener un control estricto sobre el gasto fiscal, según Eyzaguirre.

"La economía está empezando a repuntar", dijo el ministro. "No podemos ampliar el déficit, sería completamente incomprensible para aquellos que nos prestan dinero".

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