Por Sandra Burgos y Cristián Rivas

El año 2011 los primos Calderón Volochinsky y Calderón Kohon, separaron aguas. Ello sucedió cuando la rama de los hijos de Alberto Calderon (Lázaro, Michel, Andrés y Verónica) tomaron el control de Ripley, todo en medio de los problemas financieros por los que atravesaba su tío Marcelo Calderón, padre de Débora, Patricia y Esther.

Tras el episodio, que incluyó un arbitraje, las relaciones quedaron dañadas y a nivel protocolar, ya que se rompieron todos los lazos societarios. A partir de ese momento, ambas familias corrieron por carriles distintos, compartiendo la propiedad de Ripley.

Los  Calderón Volochinsky se quedaron con el 53% de la propiedad de la multitienda y las hermanas Calderón Kohon con el 12%, pero fuera del pacto de control.

Es por esta razón que no participaron en las negociaciones con la familia Michel, los controladores de la cadena Liverpool. Y es por esta razón también que no quedaron conformes con el precio fijado por los mexicanos.

Precio insuficiente

Las hermanas Calderón Kohon no encuentran atractivo los $420 que se ofrecerán en la OPA por el 100% de la compañía y en la cual sus primos no participarán, ya que han señalado que permanecerán para desarrollar el negocio con los Michel.

Cercanos a las hijas de Marcelo Calderón Crispin indican que no ven con buenos ojos que sus primos establezcan un pacto de actuación conjunta con los mexicanos y que tengan la opción de venderles su participación en 5 años más. “Eso les permitirá obtener un mejor precio por sus acciones, porque el plan de Liverpool es potenciar la compañía”, explican.

Asimismo, fuentes cercanas a la familia Calderón Kohon indican que los $420 es el valor libro de la compañía y que, por lo tanto, no hay un premio de 25%. “Ripley está muy castigada, hace 5 años la acción de la firma se movía entre los $690 y $600, e incluso llegó a costar $800 en 2007”.

Este último punto no es menor, ya que las hermanas Calderón Kohon estiman que el castigo se debe a que la multitienda no ha sido administrada adecuadamente, que no se han tomado buenas decisiones, lo cual le ha hecho perder valor en el mercado.

Si bien, estiman que no tienen en sus planes abrir un nuevo foco de conflicto con sus primos, ni iniciar acciones legales por el tema de la administración, sí quieren mostrar su malestar por lo que ha ocurrido en los últimos años, periodo en que los Calderón Volochinsky han ostentado el control de la empresa.

¿Qué harán ahora? Por ahora esperar. Creen que el malestar por el precio es compartido por todos los accionistas minoritarios, por lo cual esperarán a que los Michel analicen el tema y mejoren el precio, ya que ven que hay un margen de tiempo para ello.

AFPs ven espacio para mejor oferta

Las AFP también quedaron con gusto a poco tras el anuncio de OPA de la mexicana Liverpool sobre Ripley. Los $ 420 por acción que establece el acuerdo firmado entre ambas compañías no serían suficientes para que se desprendan tan fácilmente del 11% que tienen en conjunto Planvital, Modelo, Capital, Cuprum y Habitat en la retailer nacional.

La apuesta que describen desde el interior de algunas de estas instituciones va por el lado de intentar negociar que la firma azteca eleve su oferta, antes de decidir si irán a la OPA, aprovechando que todavía hay un margen de tiempo para una negociación. 

El precio pactado entre Liverpool y Ripley supone una valorización de la compañía en torno a US$ 1.256 millones, lo que llevado a la relación valor bolsa/libro corresponde a una vez, múltiplo que en otros reconocidos retailers de la plaza es mucho mayor.

Desde Bice Inversiones, Aldo Morales, describe que en el caso de Falabella, líder del sector retail en Latinoamérica, la relación es de 2,9 veces; mientras que en Forus alcanza las 2,6 veces. El caso de Cencosud es menor, llegando a 1,3 veces.

Por eso, plantea que agregando apenas la mitad de la diferencia entre la valorización que se hace de Ripley con el múltiplo que hoy tiene Cencosud, una eventual mejor oferta subiría a 1,15 veces. Con ello, el valor a ofrecer por la acción de Ripley debería ubicarse en torno a los $ 480, precio que podría considerarse más real entre los minoritarios.

Desde otra consultora sostienen que el inconformismo de las AFPs es comprensible si se considera que sólo los accionistas minoritarios estarían incluidos en el anuncio de OPA –considerando a la rama Calderón Kohon, más las AFPs, Fondos Mutuos, Compañías de seguros e inversionistas extranjeros,  entre otros– , y el accionista mayoritario, los Calderón Volochinsky, tendrían opción de salida después de dos años, cuando la entrada de la mexicana Liverpool a Ripley podría hacer subir su valor varias veces. 

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