Era la "opción nuclear" en las relaciones económicas entre Estados Unidos y Venezuela, el botón rojo a usarse en caso extremo. Y el presidente Donald Trump lo presionó este lunes.

La Casa Blanca anunció una serie de sanciones sobre la petrolera estatal venezolana, PDVSA, y su filial en Estados Unidos, Citgo, que golpean directamente las ventas de petróleo de Venezuela a Estados Unidos.

En lo inmediato, son un golpe fuerte a las finanzas del gobierno del presidente Nicolás Maduro, pero pueden tener otros efectos serios también en el corto plazo.

"Si la situación política tarda en resolverse, estas sanciones tienen un impacto muy fuerte en la profundización de la crisis que puede verse en un lapso de no más de 30 días", le dijo a BBC Mundo Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalítica.

Las medidas son una nueva vuelta de tuerca en el contexto de la crisis desatada desde que el 10 de enero, Maduro tomó posesión para un segundo mandato presidencial, tras ganar en mayo de 2018 unas elecciones no reconocidas por la oposición y por gran parte de la comunidad internacional.

Como consecuencia, los gobiernos de Estados Unidos, de la Unión Europea y de la mayoría de países de América Latina decidieron desconocerle como mandatario legítimo de Venezuela.

Menos de dos semanas después, el 23 de enero, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se juramentó como "presidente encargado" de la República.

Guaidó fundamenta esta autoproclamación, que Maduro tacha de intento de golpe de Estado, en que el mandatario estaba usurpando el poder y en la necesidad de formar un gobierno de transición que llame a elecciones libres.

El parlamentario obtuvo inmediatamente el respaldo de Washington y, poco después, de más de una decena de países latinoamericanos.

Mientras Maduro fue refrendado por sus tradicionales aliados: Bolivia, China, Cuba y el más vocal de todos, Rusia.

Desde entonces, día sí y día también, desde Washington no han parado de llegar advertencias para que las autoridades venezolanas no actúen contra Guaidó ni la Asamblea Nacional, último estamento dominado por la oposición.

La Casa Blanca además ha insistido en que va a desplegar "todo el peso económico y diplomático de Estados Unidos para lograr la restauración de la democracia en Venezuela".

Y en medio de tanto ruido, comenzó a surgir la pregunta de hasta dónde llegaría Washington. ¿Se atrevería a tocar las exportaciones de petróleo, la "opción nuclear"?

La respuesta llegó este lunes: sí.

Venta de petróleo

Las medidas adoptadas por el Departamento del Tesoro implican la congelación de los activos de PDVSA en Estados Unidos, estimados en unos US$7.000 millones, así como de los ingresos que se produzcan por la venta de petróleo.

El gobierno del presidente Trump no prohibió expresamente la compra de petróleo procedente de Venezuela, pero sí estableció que los recursos que se deriven de esas ventas deberán ir a un fideicomiso del que podrá disponer luego un gobierno venezolano distinto al de Maduro.

"Las sanciones contra PDVSA evitarán que Maduro siga desviando los bienes de Venezuela y preservarlos para su pueblo", dijo el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

"El camino para que estas sanciones a PDVSA sean levantadas es a través de la transferencia expedita del control hacia el presidente encargado o a un gobierno subsiguiente electo de forma democrática", agregó.

Asdrúbal Oliveros considera en la práctica esta medida derivará en una paralización desde Caracas de la venta de petróleo a Estados Unidos, pues Maduro no hará envíos que no va a cobrar.

Venezuela exporta unos 500.000 barriles diarios de petróleo hacia Estados Unidos, por lo que las pérdidas potenciales por exportaciones no efectuadas podrían ubicarse en unos US$11.000 millones, según cálculos del asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton.

Francisco Monaldi, experto en política energética adscrito al Instituto Baker para las Políticas Públicas de la Universidad de Rice, en Houston, prevé que el gobierno de Maduro intentará conseguir otros mercados para colocar ese producto, pero a costa de reducir su beneficio.

"PDVSA intentará vender en India y China, pero será mucho menos rentable y generará menos caja", dijo el experto en un mensaje publicado en su cuenta de Twitter.

Oliveros advierte que la búsqueda de esos mercados alternativos no es expedita.

"Tienen que darse ciertas condiciones de negociación de fletes, seguros, tanqueros, adecuación de puertos de recepción, de las refinerías, de almacenamiento", explica.

"Entonces, tienes que renegociar todo eso. La pregunta es si India, por ejemplo, está dispuesta a aceptar esos 500.000 barriles diarios. No es algo que puedes hacer a partir de mañana".

Protección de Citgo

La congelación de bienes tiene un impacto particular sobre Citgo, la filial estadounidense de PDVSA.

Esta empresa dispone de tres grandes complejos refinadores y de unas 5.500 estaciones de gasolina en Estados Unidos.

En años recientes, el gobierno de Maduro la utilizó como respaldo para obtener financiamiento externo, lo que creó incertidumbre sobre su destino, dado el mal estado de la economía venezolana.

En diciembre de 2016, se supo que 49,9% de las acciones de Citgo habían sido dadas en garantía a la petrolera rusa Rosneft, a cambio de un préstamo por US$1.500 millones.

Pocos meses antes, en octubre de ese mismo año, el gobierno había usado el restante 50,1% de las acciones de la compañía para respaldar el pago de un bono por US$3.400 millones que se vence en 2020.

"Las nuevas sanciones protegen a Citgo, en el sentido de que si Venezuela incurre en un impago y deja de cumplir con los bonos de su deuda, los tenedores no pueden disponer de sus activos", apuntó Oliveros.

"Lo mismo ocurre si no le paga a Rosneft. El gobierno de Estados Unidos prohibió el traspaso de las acciones de Citgo".

Importaciones vetadas

Aunque muchos venezolanos han visto la posibilidad de que se detengan las ventas de petróleo a Estados Unidos como uno de los escenarios más difíciles para el país, en el corto plazo los efectos más negativos pueden darse por la paralización del comercio en el sentido contrario.

Esto es, por la prohibición de exportación hacia Venezuela de productos derivados del petróleo, una de las medidas acordadas por el Departamento del Tesoro estadounidense.

Aunque el país sudamericano tiene las reservas petroleras más grandes del mundo, su crudo es muy pesado por lo que se le tienen que colocar unos aditivos que ayudan a diluirlo.

La mayor parte de estos productos -80%, según estimaciones de Oliveros-, así como otros derivados del petróleo, incluyendo parte de la gasolina que se consume en Venezuela, procede de Estados Unidos.

Estos pueden ser importados desde otros países, pero hacerlo implicaría un esfuerzo económico adicional para las maltrechas finanzas del gobierno venezolano.

De hecho, una de las ventajas que se derivaba de la posesión de Citgo es que proveía a PDVSA de estos productos.

"Importaran diluentes de Rusia y Europa subiendo los costos y reduciendo márgenes de ganancias", vaticinó Monaldi.

Oliveros, por su parte, teme que esto traiga como consecuencia un agravamiento de la crisis económica que vive Venezuela.

"Creo que vamos a tener una afectación importante en términos de combustible y de abastecimiento de otros productos porque el gobierno tiene ahora una importante limitación de caja que le dificulta importar", señaló.

La opción nuclear fue activada y lo que nadie duda es que se vienen tiempos difíciles para la economía de los venezolanos.

Publicidad