Bloomberg

Hillary Clinton dice haber cometido un error al pronunciar discursos en Wall Street después de dejar el gobierno. Recibir dinero de los bancos, escribe en sus nuevas memorias, dio la impresión de que estaba sometida a su poder.

Parece que su antiguo jefe no comparte su preocupación.

El mes pasado, justo antes de que se publicara el libro de Clinton “What Happened”, Barack Obama habló en Nueva York ante los clientes de Northern Trust Corp. por unos US$400.000, dijo una persona con conocimiento de su presentación. La semana pasada, recordó su paso por la Casa Blanca para Carlyle Group LP, una de las mayores firmas de capital riesgo del mundo, según dos personas que estuvieron presentes. La semana que viene, dará el discurso principal en la conferencia sobre atención sanitaria del banco de inversión Cantor Fitzgerald LP.

Obama llega a Wall Street a menos de un año de dejar la Casa Blanca, siguiendo un camino trillado y bien pagado. Si bien no puede ser candidato a la presidencia, sigue siendo una voz influyente en un partido dividido entre la celebración y el repudio al poder de las empresas. Su nuevo trabajo con los bancos podría indicar de qué lado del debate se pondrá y decepcionar a todo el que espere que escape a la trampa en que cayó Clinton. O, como opinan algunos de sus amigos ejecutivos, es sólo un ciudadano privado que da unos pocos discursos pagos a otras personas exitosas mientras escribe su próximo libro.

“Fue el presidente de todo Estados Unidos… los servicios financieros están bajo ese paraguas”, dijo el ex ejecutivo de UBS Group AG Robert Wolf, antiguo seguidor que se incorporó al directorio de The Obama Foundation este año. “No mira a Wall Street diciendo: ‘Ah, estos son individuos que no quieren lo mejor para el país’. No construye estereotipos”.

Peces gordos

Desde que dejó su cargo, Obama ha pronunciado discursos públicos y privados que son “fieles a sus valores”, dijo Kevin Lewis, portavoz del ex presidente, en un correo electrónico. “Los discursos pagados en parte han permitido al presidente Obama aportar US$2 millones a programas de Chicago que dan capacitación para el empleo y oportunidades de trabajo a jóvenes de bajos ingresos”.

La relación de Obama con Wall Street no siempre fue buena. Los banqueros todavía estallan de furia contra él, doloridos por lo que dijo en 2009 sobre los peces gordos, como si las heridas estuvieran frescas. Pero el Departamento de Justicia del ex presidente no procesó a ningún banquero importante por su papel en la crisis financiera y él rechazó los llamamientos a dividir los bancos más grandes, aprobando una reforma normativa que los irritó con nuevas reglas pero no les impidió embolsar ganancias récord.

La casa de bolsa y banco de inversión Cantor Fitzgerald no es uno de esos gigantes. S&P Global Ratings anunció este año que la calificación de la deuda de la firma con sede en Nueva York podría ser rebajada a basura. La división de banca de inversión de Cantor está dirigida por el especialista en atención sanitaria Sage Kelly, que se fue de Jefferies Group después de que las acusaciones durante su trámite de divorcio se convirtieran en escabrosa comidilla de la prensa amarilla en 2014. Su ex esposa más tarde se disculpó por la tormenta que ocasionaron los cargos, que él había negado.

El máximo ejecutivo de Cantor, Howard Lutnick, cuya firma perdió más de 600 empleados en los atentados del 11 de septiembre, dijo que el ex presidente hará comentarios y responderá preguntas. La conferencia de tres días para clientes actuales y potenciales comienza el 25 de septiembre. Obama cobrará unos US$400.000, según una persona con conocimiento de lo convenido.

“A todos les gustaría venir”, dijo Lutnick. “Es de esperar que hablemos de la Ley de Atención Sanitaria Asequible de un modo interesante y con matices, lo que me parece muy bueno”.

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