El ex ministro de Hacienda, Felipe Larraín, volvió a cuestionar las medidas puestas sobre la mesa por el gobierno para reformar el sistema de pensiones, asegurando que la propuesta de aumentar en 5% las cotizaciones a cargo de los empleadores tendría una serie de efectos.

Durante su presentación en la mesa redonda organizada por Icare para tratar el tema de pensiones y sus efectos en el sistema financiero, el economista de Clapes-UC aseguró que esta medida tendría efectos inmediatos en el empleo, con la pérdida de 120 mil puestos de trabajo formales. Asimismo, explicó que, dadas las elasticidades del mercado laboral, se espera también “una caída en los salarios a mediano plazo”, añadió.

En la misma línea, reiteró que la idea de contribuir el 5% de la mayor cotización a un nuevo fondo colectivo solidario no es otra cosa que un “impuesto al trabajo”.

Según el experto esto generaría efectos para las empresas conforme disminuirán sus flujos de caja, “restando capacidad de ahorro y afectando al mercado laboral”. El ex secretario de Estado de la administración de Sebastián Piñera advirtió además que generaría incentivos a la informalidad laboral, “para evitar el costo de los mayores impuestos”.

Al tratarse de un “nuevo impuesto”, Larraín cuantificó que la carga tributaria sobre las empresas aumentaría en unos US$ 2.600 millones anuales una vez que el alza de 5% en las cotizaciones entre en régimen, cifra que es un 30% superior al aumento del impuesto a la renta de la reforma tributaria del 2014 y es prácticamente del mismo tamaño a la implementada por el Presidente Patricio Aylwin en 1990, según advirtió en su presentación.

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