AFP

La moneda argentina tuvo una abrupta caída de 6,99% este miércoles, pese a que el FMI acordó acelerar desembolsos de un programa a tres años por 50.000 millones de dólares que busca de apuntalar su plan económico.

Con la intención de calmar al mercado, ya agitado desde días antes, el presidente Mauricio Macri anunció a primera hora el entendimiento con el FMI.

"La última semana hemos tenido nuevas expresiones de falta de confianza en los mercados, específicamente sobre nuestra capacidad de lograr financiamiento para 2019", admitió Macri al explicar las razones para el nuevo pedido al FMI.

Pero el anuncio no consiguió parar la corrida cambiaria y el peso argentino cerró la jornada en una paridad de 34,48 por dólar, frente a 32,07 de la víspera.

Al caer la noche, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, señaló en un comunicado que se revisará el plan para Argentina aprobado en junio "teniendo en cuenta las condiciones más adversas del mercado internacional".

La idea, según Lagarde, es "fortalecer a Argentina frente a los recientes cambios en los mercados financieros mundiales, mediante políticas monetarias y fiscales más fuertes y una profundización de los esfuerzos para apoyar a los más vulnerables".

Despejar toda duda

Simultáneamente, el ministro de Economía Nicolás Dujovne indicó que se adoptarán medidas para disminuir "la incertidumbre financiera para el año próximo, reduciendo el déficit fiscal y aumentando las fuentes de financiamiento".

"Los detalles acerca del tamaño de la reducción del déficit y el financiamiento los estamos trabajando a nivel técnico y los anunciaremos en breve", añadió Dujovne ante la prensa.

Aunque no dio detalles, el ministro aseguró que el nivel de desembolsos del FMI "va a despejar definitivamente toda duda que pueda persistir sobre la capacidad de Argentina de cumplir con su programa financiero".

Las presiones sobre la moneda argentina no han cesado desde abril a pesar de que la tasa de interés de referencia se ubica en 45% anual, una de las más altas del mundo, y que el Banco Central ha inyectado regularmente al mercado miles de millones de dólares.

Dujovne enfatizó que el presupuesto de 2019 "se cerrará por el lado del gasto porque siempre hemos dicho que Argentina tiene una estructura impositiva que asfixia al sector privado" y se mostró confiado en poder acordarlo con la oposición, que es mayoritaria en el parlamento.

Argentina acordó en junio con el FMI un auxilio financiero por 50.000 millones de dólares hasta 2021 en medio de una corrida cambiaria que comenzó en abril.

Desconfianza

Según Lorenzo Sigaut, de la consultora Ecolatina, con el anuncio de este miércoles "se despejaron las dudas de un default solo hasta que termine el mandato de Macri (en diciembre de 2019), pero a partir de 2020 siguen latentes".

Y la desconfianza se expande. "La dolarización de activos está fogoneada internamente por la desconfianza de los argentinos en el peso, porque el gobierno ha prometido muchas cosas en materia económica que no ha cumplido", abundó Sigaut a la AFP.

El economista Matías Carugati coincidió en que falta información para aquietar la crisis.

"Sabemos ahora que el FMI nos adelanta plata para cubrirnos el año que viene, pero cuánto nos van a adelantar y en qué condiciones seguimos sin saberlo", comentó a la AFP.

Estimaciones privadas señalan que el país deberá afrontar vencimientos por unos 15.000 millones de dólares en 2019.

"Argentina no tiene un problema de solvencia, sino más bien de liquidez de corto plazo. Urge lograr la calma financiera y luego ver cómo reparar los daños", estimó Carugati.

En junio, la economía cayó 6,7%, lo que llevó a un acumulado de -0,6% en el año. Fue, además, el tercer mes consecutivo de contracción. 

A la vez, la inflación acumula 19,6% hasta julio y se proyecta por encima de 30% al cierre de 2018, lo que atiza la presión de los sindicatos.

La CGT, la principal central sindical, convocó una huelga general para el 25 de septiembre en reclamo de un cambio en el rumbo económico.

Ajuste fiscal

El gobierno lleva a cabo un fuerte ajuste para cumplir los compromisos con el FMI, que incluyen una meta de déficit fiscal de 2,7% del PIB en 2018 y 1,3% en 2019.

El déficit fiscal pasó de 6% en 2015 a 3,9% en 2017.

El gobierno lanzó medidas de ajuste fiscal que incluyen reducción del tamaño de los organismos del Estado, mediante despidos, congelamiento de contrataciones y otras medidas; así como recortes de subsidios a las exportaciones y tarifas de los servicios públicos y eliminación de beneficios impositivos al sector industrial.

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