Gradualidad. Este fue el concepto más utilizado por el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, una vez que asumió la cartera en mayo de 2015, en medio del intenso proceso de reformas que llevaba adelante el gobierno. Y en esta cruzada por frenar el ímpetu reformista que marcó el primer tiempo de la actual administración de Michelle Bachelet, el economista contó con dos aliados que ya no forman parte del gabinete: Jorge Burgos y Máximo Pacheco.

Entonces la duda razonable es… ¿queda solo Valdés en el gobierno?

Hay visiones encontradas a la hora de analizar la falta de dupla para el titular de Hacienda. “El principal aliado que tenía era Jorge Burgos, pero fue el primero en irse del grupo. Y ahora Máximo Pacheco… se queda con muy pocos aliados”, comenta un economista.

El “grupo duro” de apoyo a la política “gradualista” de Valdés estaba en gran parte en el equipo económico. Céspedes, Pacheco y Undurraga, eran sus aliados. Ahora se queda con el apoyo de dos ministros con poco peso político.

Ante ello, un analista indica que le queda Nicolás Eyzaguirre, ese sigue siendo el nexo entre la presidenta y el ministro de Hacienda.

Eyzaguirre, pero debilitado

Valdés llegó al gobierno impulsado por el ministro Secretario General de la Presidencia, Nicolás Eyzaguirre. El presentó su nombre a la presidenta y lo apoyó consistentemente en su idea de ajustar las cuentas fiscales, cumplir con la meta de balance estructural y convencerla del concepto de gradualidad.

Eyzaguirre había abierto la puerta con su mea culpa en septiembre del año pasado, cuando reconoció que se había entrado en una vorágine de reformas y que hubo "exceso de ambición" durante la discusión de las iniciativas.

Nueve meses después, Valdés sorprendía a todos con el término del compromiso de gratuidad de la educación en este gobierno, la cual quedó amarrada al crecimiento económico, a través de una fórmula sujeta al PIB tendencial y la permanencia del Crédito con Aval del Estado (CAE) como mecanismo de financiamiento de los alumnos de instituciones que no accedan a la gratuidad.

Ese fue uno de los logros más grandes de Valdés y un fuerte golpe a la Nueva Mayoría, y que no habría logrado sin el apoyo de Eyzaguirre, que sigue siendo un aliado… el problema, es que cada vez pierde más fuerza.

De hecho, ante rumores de un cambio de gabinete, todo el mundo daba por sentado que Eyzaguirre dejaría La Moneda. Las críticas del oficialismo y de todo el espectro político es notable, se le acusa de no lograr articular un diálogo con las bancadas de su coalición. Por eso hay quienes se aventuran a señalar que en el próximo cambio de gabinete, sería el primer rostro en abandonar el equipo político.

¿Debilitaría su salida a Valdés? Hay quienes sostienen que Valdés ya pasó dos de las grandes pruebas que tenía que superar: poner límites a la gratuidad de la educación superior y confeccionar un Presupuesto 2017 con un gasto acotado en medio de una avalancha de demandas que, de haber sido escuchadas, implicaban un aumento del gasto superior al 2,7% que finalmente se plasmó en la Ley de Presupuesto.

Ante ello, algunos economistas indican que “el presupuesto de Valdés era éste, que se encuentra en plena discusión en el Congreso. Por tanto, lo que le queda es administrar lo que está”, explican.

En este sentido, el presupuesto del próximo año ya no debería quitarle el sueño al ministro, ya que será el erario del gobierno que venga. “Lo hará en el marco de la regla fiscal”, agregan.

¿Necesita apoyos?

De esta forma, hasta antes de las elecciones municipales, analistas y economistas estimaban que Valdés ya había llegado a un punto de la carrera que podía seguir corriendo solo, sin necesidad de apoyo. Sólo quedaba pendiente la reforma al sistema de pensiones, la cual él ya había adelantado en el Chile Day en Nueva York, que sería difícil de cerrar en este gobierno.

Sin embargo, con los resultados de las elecciones municipales de ayer y los magros resultados para la Nueva Mayoría, su último año a la cabeza de Hacienda podría no ser tan tranquilo como se vaticinaba.

Todo dependerá de cómo se interpreten los resultados de las municipales. Su presupuesto 2017 y su postura de no dar el brazo a torcer y no aumentar el gasto a niveles superiores del 3%, así como la idea de implementar la gradualidad a las reformas, puede ser una de las razones que algunos miembros de la Nueva Mayoría saquen a relucir a la hora de sacar conclusiones de por qué se obtuvieron tan bajos resultados y por qué creció la votación de la izquierda fuera de la coalición gobernante.

De ser así, la figura del ministro se debilita y se le sumarán nuevas presiones, que partirán con la discusión del cambio al sistema de pensiones. Un tema que sólo se comenzará a vislumbrar con el correr de las horas.

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