Por Patricia Zvaighaft

"Preocupa especialmente que las expectativas sigan en terreno claramente pesimista, situación que, de no revertirse, limitará la recuperación del crecimiento en la segunda parte del año". Así lo aseguró el presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, en la presentación del Informe de Política de Monetaria (IPoM) de junio, donde recalcó que lo estímulos fiscales y monetarios no pueden sostener el crecimiento, y que se requiere recuperar la inversión y aumentar la productividad.

Preocupa especialmente que las expectativas sigan en terreno claramente pesimista, situación que, de no revertirse, limitará la recuperación del crecimiento en la segunda parte del año
Rodrigo Vergara

Así, ante la comisión de Hacienda del Senado, el titular del ente rector coincidió con los dichos del ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, quien aseguró la semana pasada que la política de alto gasto público "no se puede sostener de manera persistente en el tiempo".

"Comparto plenamente lo dicho por el ministro de Hacienda, en cuanto a que los estímulos fiscales -y yo agregaría también los estímulos monetarios- no pueden sostener de manera persistente el crecimiento de la economía", explicó Vergara. "Es indudable que tanto la política monetaria como la fiscal ya han hecho su trabajo y no hay más espacio relevante para ambas", recalcó.

Los estímulos fiscales -y yo agregaría también los estímulos monetarios- no pueden sostener de manera persistente el crecimiento de la economía
Rodrigo Vergara

Al respecto, detalló que en lo fiscal es evidente que, "tal como lo ha manifestado la autoridad correspondiente, para cumplir con los compromisos en esta materia, el gasto no puede seguir creciendo a futuro a las tasas proyectadas para este año". Y agregó que en lo monetario, "dado el escenario base, la convergencia de la inflación no es coherente con un estímulo mayor al actual".

Por lo que apuntó que "para retomar la senda de crecimiento, es imprescindible procurar un ambiente que permita la recuperación de la inversión, ganar eficiencia en la asignación de recursos y aumentar la productividad". Ante esta tarea, sostuvo que un elemento clave es que "hogares y empresas recuperen la confianza en que el ambiente económico será el adecuado para el desarrollo de sus proyectos". Sin embargo, lamentó que lo anterior, en contra de los pronósticos del BC, está tomando más tiempo que el esperado.

El escenario base

El presidente del Banco Central aseguró que el escenario macroeconómico mostró cambios menores respecto de lo previsto en marzo: "La inflación anual descendió entre febrero y abril, pero su nivel sigue por sobre 4%. La actividad y la demanda siguen creciendo a un ritmo moderado. El primer trimestre fue mejor que lo previsto, pero según los datos más recientes el resto del año sería algo menos dinámico que lo estimado previamente".

IPoM: Banco Central reduce proyección de crecimiento para este año y pone techo de 3,25%

Una baja importante en las perspectivas de inversión para este año y los efectos de los aluviones del norte del país, determinaron las estimaciones de crecimiento del PIB de 2015.

Sin embargo, destacó que "los datos de marzo y los más recientes sugieren que la recuperación del crecimiento en lo que resta del año será algo más lenta que lo previsto".

Los datos de marzo y los más recientes sugieren que la recuperación del crecimiento en lo que resta del año será algo más lenta que lo previsto
Rodrigo Vergara

Sobre el recorte de la proyección de crecimiento para este año que pasó de 2,5%-3,5% a 2,25%-3,25%, Vergara explicó que "esta proyección considera que los aluviones en la zona norte y efectos puntuales en faenas relevantes reducen el crecimiento estimado de la minería, con una incidencia en la estimación del PIB anual de una décima a la baja respecto de lo esperado en marzo".

Asimismo, precisó que "la recuperación de la economía en la segunda parte del año supone una mejora relevante de los índices de confianza, lo que hasta ahora no ha ocurrido". En ese sentido, sostuvo que en la medida en que esta situación se prolongue, es posible que el gasto interno y la actividad no muestren el mayor dinamismo que se espera en el escenario base. Por el contrario, un escenario donde las expectativas mejoren de forma importante permitiría una recuperación más rápida de la actividad, en particular para 2016.

La recuperación de la economía en la segunda parte del año supone una mejora relevante de los índices de confianza, lo que hasta ahora no ha ocurrido
Rodrigo Vergara

Respecto a la inflación, detalló que en el escenario base el IPC oscilará en torno a 4% anual por algunos meses más y se estabilizará en torno a 3% durante 2016, y recalcó que las perspectivas a uno y dos años permanecen ancladas.

Además, aseguró que "las presiones son algo menores que las previstas en marzo, por una actividad más baja y por un peso que, aunque con volatilidad, no ha seguido depreciándose". No obstante, "los riesgos inflacionarios siguen siendo importantes. Debido a nuestro mandato legal, este es un riesgo que nosotros tomamos especialmente en cuenta y que monitoreamos en forma particular".

La tasa de interés

En cuanto a la Tasa de Política Monetaria (TPM), el titular del BC sostuvo que como supuesto de trabajo, se considera que el retiro gradual del impulso monetario será similar a lo que prevén las encuestas en el horizonte de un año, esto es que el comienzo de la normalización de la política monetaria tendría lugar en la primera parte del próximo año.

"El escenario base refleja los eventos con mayor probabilidad de ocurrencia dada la información al cierre de este IPoM. Sin embargo, existen riesgos que, de concretarse, modificarían el panorama macroeconómico y, por tanto, el curso de la política monetaria", explicó.

En esa línea, dijo que "el menor dinamismo de la actividad y una inflación que se reduce gradualmente, en línea con lo esperado, sugieren que, de darse los supuestos del escenario base, el retiro gradual del impulso monetario sería algo más tarde que lo planteado en marzo". Sin embargo, insistió que cambios futuros en la TPM dependerán de la evolución de las condiciones macroeconómicas internas y externas, y sus implicancias para las perspectivas inflacionarias.

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