Por Diego Muñoz

Através de una columna en el diario El Líbero, el cientista político Patricio Navia argumentó a favor de votar rechazo en el plebiscito constitucional, usando como ejemplo algunos procesos constituyentes vividos por países latinoamericanos.

Navia se refirió específicamente a Colombia, que cambió su Constitución en 1991, y Brasil, que lo hizo en 1988: «Los casos de Brasil y Colombia nos enseñan que los procesos constituyentes pueden tener beneficios, pero también tienen costos y riesgos. Peor aún, muchos de los problemas que tenían los países antes de la nueva Constitución sobreviven y se exacerban después del cambio constitucional».

Pese a que Navia, en conversación con Factchecking.cl, profundizó en sus dichos diciendo que “Brasil y Colombia tenían niveles de pobreza, desigualdad y violencia altos antes de sus procesos y esos problemas se mantuvieron o empeoraron”, la frase del columnista del Líbero fue refutada por abogados constituyentes de ambos países sudamericanos.

Analistas de Brasil y Colombia

Desde Brasilia, y en contacto con Factchecking.cl, el abogado constitucionalista y miembro de la Academia Brasileña de Derecho Electoral, Renato Ribeiro, contradijo a Navia: “El análisis es erróneo, los niveles de pobreza, desigualdad y violencia venían desde las décadas de los 70 y 80. No tienen nada que ver con la Constitución”. Es más, Ribeiro agregó que el proceso constituyente de su país fue positivo: “No teníamos derechos sociales ni garantías democráticas en la Constitución anterior a la de 1988, y hoy son con certeza un motivo de desarrollo para la sociedad brasileña. Los poderes del Estado estaban muy agrandados en comparación a los de la población”.

En tanto, desde Colombia, la abogada constitucionalista María Luisa Peñaranda, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Colombia, comentó a Factchecking.cl que el proceso constituyente de su país tuvo muchísimos más beneficios que costos: “Sin duda que sí. Pasamos de ser un Estado fallido sin esperanza a una nación que puede resolver sus conflictos”.

Además, la abogada comentó: “antes de la Constitución de 1991 los problemas de desigualdad y pobreza eran problemas aceptados y naturales, pero gracias a los cambios y al establecimiento de un Estado social de derecho estas problemáticas se catalogaron como inaceptables”.

Peñaranda enfatizó en que la nueva Constitución colombiana de 1991 tiene dos grandes méritos: reguló la aplicación de los estados de excepción, que los presidentes colombianos utilizaban en sobre medida para inhabilitar a los poderes legislativos, y estableció un exitoso estado multicultural.

Constituyentes colombianos también desestimaron dichos de Navia y alabaron proceso constituyente de su país

Antonio Navarro es un político colombiano de centroizquierda. En el pasado, además de haber sido senador y ministro de Salud, fue militante del M-19 (organización guerrillera urbana de Colombia) y también formó parte de la Asamblea Constituyente de 1991.

En conversación con Factchecking.cl, Navarro aseguró: “se resolvieron problemas permanentes en Colombia. Se dio la posibilidad de que los derechos tuvieran garantía y cumplimiento a través de una carta completa de derechos sociales. Se regularon los estados de excepción, se le dio una discriminación positiva al pueblo indígena y se controló la inflación a través del Banco de la República”.

En la misma línea, Humberto De La Calle, político liberal colombiano quien fue ministro de Gobierno entre 1991 y 1993 y representó al Ejecutivo en la Asamblea Constituyente de 1991, declaró a Factchecking.cl que “con toda honestidad y objetividad la frase me suena bastante extraña y no obedece a la realidad”.

Según De La Calle: “El proceso constituyente permitió disminuir mucho la violencia, ya que se logró un acuerdo con las FARC, estableció un sistema económico de mercado, pero con un buen margen de acción para los gobiernos. Un dato: el día que se expidió la Constitución (4 de junio de 1991) la inflación era de 28% y hoy es de 2%. Se incorporó al sector privado en la prestación de ciertos servicios públicos. La Constitución liquidó el viejo bipartidismo y reconoció su multiculturalismo. Hoy somos una sociedad más democrática”.

Expertos chilenos: la frase es incorrecta y no es un buen argumento para votar rechazo

Desde Chile también hubo resquemor respecto a la aseveración de Navia. El abogado constitucionalista, Fernando Atria, comentó a Factchecking.cl que “el juicio no es correcto, en ninguna parte del mundo las constituciones solucionan todos los problemas”. Atria agregó: “Una nueva Constitución no pretende solucionar todos los problemas, solo algunos, y en el caso brasileño y colombiano sí se solucionaron. Ambos países tenían conflictos de legitimidad respecto a su institucionalidad política”.

En conversación con Factchecking.cl, la abogada constitucionalista, Magdalena Ortega, enfatizó que la frase de Navia “no necesariamente es un argumento para rechazar en el plebiscito, ya que nuestro proceso constitucional tiene bastantes garantías”. La abogada agregó que votará rechazo, pero puntualizó en que “yo estaría más inclinada a votar rechazo por otras razones, no por experiencias comparadas, porque estas nos permiten aprender y no repetir esos errores”.

Por último, el historiador y docente de Historia de América Contemporánea en la Universidad Católica, Alejandro San Francisco, quien también escribe columnas de opinión en El Líbero, comentó a Factchecking.cl que tanto el proceso constituyente de Brasil como el de Colombia fueron exitosos. 

“Ambos países poseen hoy democracias sólidas estables. En el caso de Brasil, la Constitución ha permitido cambios en el poder y ha podido gobernar la derecha y la izquierda. Ha habido un sistema plural y eso ha sido un éxito para la democracia brasileña basada en la Constitución de 1988. En Colombia ha ocurrido algo parecido, aunque ese país tiene una tradición democrática mayor”, cerró el académico. 

A grandes rasgos, los procesos constituyentes de Brasil y Colombia fueron positivos y entregaron soluciones políticas a problemas de diversa índole que experimentaban ambos países. Por estos motivos, y al contrario de lo afirmado por el analista político, Patricio Navia, no son un buen ejemplo para inducir a alguien a votar rechazo en el plebiscito constitucional.

Conclusión: 

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